Albert Serra lleva su fascinación por Luis XIV al Museo Tamayo mediante un performance

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La fascinación del director, guionista y productor de cine español Albert Serra (Banyoles, 1975) por el rey Luis XIV, en especial por sus últimos momentos de vida, lo llevó a filmar una película en 2016.

El proyecto La muerte de Luis XIV se inició como una instalación para el Centro Pompidou en la que se tenía que colgar del techo una vitrina desde la que un actor interpretaría la agonía del Rey Sol durante 15 días. Debido a los problemas logísticos terminó siendo una obra cinematográfica. Recibió, incluso, el premio Jean Vigo; se proyectó fuera de competición en el Festival de Cannes en 2016, y obtuvo siete nominaciones en la novena edición de los Premios Gaudí.

Después de una cacería, el 10 de agosto de 1715 empezó la decadencia física que llevó a Luis XIV a la muerte, luego de 72 años de reinado. El filme narra sus últimos días postrado en una cama, rodeado de médicos, aristócratas y sirvientes, desconcertado ante su propia finitud.

La idea de crear una obra de museo sobre la figura del Luis XIV no desapareció de la cabeza de Serra. En 2018 dirigió Roi Soleil, película en la que se representa el mismo concepto de La muerte de Luis XIV, pero ambientada en un museo. La cinta ganó el Gran Premio del FID Marseille.

Serra traslada esa experiencia ahora a México en la forma de Roi Soleil, su primera exposición individual en el país, organizada por el Museo Tamayo, que se inauguró ayer. Para la muestra, Serra produce y filma en las salas 1 y 2 del recinto hasta el 29 de marzo. Una vez finalizado este periodo, el material grabado se editará y se proyectará en la sala 1, mientras en la sala 2 permanecerán exhibidos los objetos y la utilería que fueron parte del performance.

En la muestra, Serra pone en escena la agonía de Luis XIV –figura alegórica de la decadencia– mediante un performance interpretado por un actor no profesional vestido con traje de época, cuyo registro resulta en una producción posconceptual. Por medio de un lenguaje visual único y una narrativa no lineal, la obra aborda temas complejos, como la muerte y la decrepitud en un lugar ajeno –en este caso, la sala vacía del museo–, donde permanece el testimonio de una suerte de encuentro entre la representación del poder y su vanidad.

Serra ha sido influenciado por los personajes literarios y los mecanismos estéticos del cine de los años 60 y 70. En su práctica recupera la fantasía de los inicios de la cinematografía con temas y personajes solemnes –delirantes y absurdos– que se alejan de la representación de la vida cotidiana.

La exposición se acompaña de un ciclo de proyecciones en el auditorio del museo, además de la conferencia La muerte de Luis XIV, impartida por Serra, concebida como parte del programa público del recinto.

El performance se repetirá hasta el 29 de marzo a las 12:30 horas. Además, el mismo 29, a las 19 horas, se estrenará su película Pacificación (2022) en la sala 10 de la Cineteca Nacional.