Las catrinas de Naolinco

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Alejandra Zarate dejó de vestir las tradicionales catrinas de temporada de Todos Santos durante el año de pandemia, un año lúgubre económicamente para el pueblo mágico de Naolinco que sustenta gran parte de su economía en el turismo y el comercio de las creaciones de artesanos.

Vestir catrinas y productos de temporada como son las coronas que se ofrecen en el altar así como también sirven para decorar la morada de los familiares difuntos son trabajos que se realizan casi desde principios de año, para cuando se llegue al décimo mes tener todo listo para complementar la fiesta de Todos Santos. Alejandra viene de familia que se dedica desde siempre a la vestimenta de catrinas y calacas. Los costos varían de acuerdo al tamaño, ahora las calacas se hacen de armazón de fierro acuden a un balconero a que realice la estructura y a decir de quienes realizan las vestimentas es mucho más duradera. Hay diferentes trajes y modelos y los costos van desde los 300 pesos. 

Esperan un repunte en ventas y aunque saben que el año que no pudieron generar ingreso ni se recuperará económicamente, consideran que la semaforización en verde para el estado de Veracruz les beneficie y muchos turistas vengan a admirar su arte este año.