Me pronuncio contra el día de la mujer, contra la felicitación que recibí en la calle, contra las flores regaladas por ser madre, contra la canción que habla de la feminidad como dos puntos esenciales: fuerza materna e intensidad sexual.
Desprecio tus burlas actuales sobre el feminismo, tus peticiones de que exista un “día del hombre” y la cadenita de whatssap que me mandaste con una flor y un ángel celebrando que hoy es nuestro día.
¿Y sabes por qué? Porque estoy harta de ser la mujer que esta sociedad quiere, de verme reflejada en la quinceañera que se acomoda la falda porque sus compañeras le gritaron “puta”.
Porque no hay festejo ni júbilo en tener que aguantarse una grosería para el que te tocó un seno en la calle, el que se restregó en tus nalgas en el camión, o el que te dijo una obscenidad al oído en plena calle Enríquez o un centro comercial.
No quiero que me des un abrazo si sigo siendo la mujer que representa un estorbo porque estoy embarazada y quito el tiempo y dinero del empresario que me contrató. O si debo esconderme en una esquina y taparme con una cobija cuando amamanto a mi bebé.
Me importa poco si te crees respetuoso o respetuosa de las mujeres porque cedes el asiento en un camión o me das el paso cuando vas en tu automóvil. Eso no vale si llegas a casa a sentarte para esperar que tu esposa, tu madre o tu hija te sirvan la comida aunque también hayan llegado de trabajar.
No puedo querer un día de la mujer cuando tan sólo este año van contabilizados 12 feminicidios ¡12 mujeres sin vida! Asesinadas con odio sólo por ser mujeres. Cuando hay miles de niñas, jóvenes y mujeres desaparecidas.
No celebro nada porque la mujer que fue agredida con un machete en un municipio cercano pudo haber sido mi madre o la tuya. Porque la adolescente violada hace 5 años pude ser yo, o pudiste ser tú.
Porque las palabras no valen de nada en Veracruz, porque las leyes están bien sustentadas y parecen ser efectivas pero la fuerza del escrito se va debilitando cuando llega el momento de aplicarlas en realidad.
Mujeres veracruzanas que ven violentados sus derechos a la salud, al respeto, a una vivienda digna, a buenas condiciones laborales, a una sexualidad libre y responsable. Es el panorama de todos los días ¿hasta cuándo será así?.
Yo no quiero que sea el día de la mujer, ni hoy ni mañana ni nunca. Porque el día de la mujer representa el recuerdo de una lucha que no acaba, y que aunque avanza no parece tener fin para lograr la igualdad entre hombres y mujeres.
No quiero recordarte cada día que no nos ha quedado de otra más que pelear desde hace muchos años para dejar de ser tratadas con inferioridad. No quiero pasar por alto tus insultos discretos o directos hacia cualquier mujer.
No quiero tu felicitación. Quiero que comprendas que no debería haber necesidad de lucha porque tenemos los mismos derechos y somos en esencia lo mismo. Celebremos por favor cuando nos veamos con los mismos ojos sin importar el sexo que nos identifica o la identidad sexual que hemos elegido.

