Duarte, Zurita, ¿y si ella fuera su hija?
¿Qué hubiera pasado si la primera mujer que fue ultrajada, robada, golpeada y violada en un camión foráneo hubiera sido la hija del gobernador Javier Duarte de Ochoa o del Secretario de Seguridad Pública Arturo Bermúdez Zurita?
Probablemente se hubieran tomado medidas de alarma total, en cada carretera del estado habrían sido instalados retenes policiacos, se habría solicitado presencia militar, de la marina.
Las empresas de autobuses habrían tenido que rendir cuentas, incrementar las estrategias de seguridad, capacitación a los choferes para saber que hacer en esos casos, localizadores instantáneos con alarma incluida.
Quizás se habría atrapado a los delincuentes y se habría hecho justicia, a lo mejor el gobernador comprendería el deseo ciudadano de hacer justicia con su propia mano y aquellos violadores habrían aparecido muertos sin que ningún medio de comunicación diera cuenta de eso.
Pero no fue así, las mujeres violentadas en los autobuses no eran más que ciudadanas veracruzanas, esas que le dieron el voto al gobernador, las que son responsabilidad del secretario.
Por eso los asaltos en autobuses foráneos se han convertido en una constante, un tipo de delito más que a los ojos públicos sigue en aumento y donde las mujeres son las principales víctimas. Hoy violaciones y robos, en cualquier momento asesinatos y tortura al interior de los camiones.
¿Hasta cuándo se tomarán medidas para evitar estas agresiones? ¿Cuándo será el día en que una mujer pueda viajar tranquilamente en un autobús sin el temor a que en cualquier tramo un grupo de hombres subirán con armas para abusar de ella?.
Homofobia y machismo político
En la política las mujeres tampoco se salvan, mucho menos quien tiene preferencias sexuales diferentes a la heterosexuales. El machismo y la homofobia están a la orden del día y suelen llevar a ataques sin fundamento.
Para los machistas y homofóbicos nunca hay más argumento para desprestigiar a una mujer que el hecho de tener preferencias lesbicas, haberse tomado fotografías mostrando su cuerpo o tener caderas pronunciadas.
No es que ser mujer indique ser un buen elemento político. Al contrario, muchas de estas mujeres que han sido atacadas por sus enemigos y los medios de comunicación en realidad poseen las mismas deficiencias que los hombres que podrían ocupar los cargos que ellas tienen o han tenido.
Pero ¿en realidad para desprestigiarlas es necesario recurrir a esos pobres argumentos? Es decir; hablar de que Elízabeth Morales García es mala candidata a la diputación federal porque sus parejas sentimentales han sido mujeres? Dejando fuera el argumento de una mala gestión como presidenta municipal, de logros mínimos ante la diputación federal, de ser respaldada por un partido que debe mucho a los mexicanos.
Lo mismo ha ocurrido con otras mujeres: Xochitl Tress no fue bienvenida en espacios educativos porque había posado con los senos descubiertos mucho tiempo atrás de ese cargo, porque era la viuda y además amante de políticos. ¿Alguien alguna vez habló de su inexperiencia, de su deficiente carácter de servicio, de su dudosa llegada a un puesto así sin tener el perfil adecuado?.
Todas las mujeres que ocupan cargos públicos son cuestionadas de una u otra forma, pocas veces con inteligencia y respecto a su capacidad laboral. Los ataques generalmente son por eso, por ser mujeres. ¿Hasta cuándo la política realmente tendrá una visión de equidad de género?
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