Xalapa, bajo la telaraña

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POR ALEJANDRO HERNÁNDEZ Y HERNÁNDEZ

Los xalapeños vivimos bajo una nata de cables de todo tipo; el mal aspecto es lo de menos si consideramos que son tantos, y tan sobrepuestos unos sobre otros, que son como una bomba de tiempo sobre nuestras cabezas.

 

De electricidad, de telefonía, de televisión, de Internet, de fibra óptica y de quién sabe cuántas cosas más, sobre las cabezas de los xalapeños penden miles de cables enredados en una telaraña peligrosa y antiestética.

Cualquier roce puede provocar un corto circuito de consecuencias lamentables, pues son tantos los cables que se afianzan de un solo poste que parece increíble que los técnicos de las compañías que los cuelgan sepan cuál conduce qué cosa.

Al parecer dentro del Reglamento de Desarrollo Urbano no existe un apartado que regule cómo, cuántos y de qué tipo, deben instalarse los cables que dotan de servicios a las residencias, lo cual ha fomentado el caos en algunos puntos en donde se juntan cientos de cables en un solo poste, no sólo dando una mala, malísima, imagen al paisaje urbano, sino convirtiéndose en una bomba de tiempo que, en caso de un corto circuito, provocaría daños incalculables.

Esto sin duda, es parte de la mala planeación a futuro del crecimiento de la ciudad, tanto hacia sus orillas como hacia el espacio aéreo. Porque cada vez que alguien hace una remodelación o amplia su vivienda, o construye una nueva, lo que se hace es agregar un cable a la telaraña ya existente sin medir las consecuencias, tanto visuales como de seguridad. Ojala y que pronto se den cuenta, quienes hacen las adecuaciones a los reglamentos que prevén esas situaciones, el grave peligro que corre la ciudadanía y se regularice esta situación.