En la intersección de las avenidas Xalapa y Orizaba, en la capital de Veracruz, el color rojo no solo pertenece a las decoraciones decembrinas. Este sábado 20 de diciembre, a las cinco de la tarde, el rojo vibrante del Memorial del Recuerdo se convirtió en el epicentro de una fe que no se rinde. Bajo su estructura metálica, el colectivo Familiares Enlaces Xalapa se reunió para celebrar una posada que rompe con la tradición para abrazar la memoria.
Las imágenes del evento revelan una atmósfera de solemne calidez. No hubo cánticos convencionales de “peregrinos” pidiendo posada de puerta en puerta, el ruego fue distinto.
“Será una posada muy diferente y el cántico muy diferente al que es la tradición; nosotros tenemos un cántico en nombre de nuestros desaparecidos”, explicó Victoria Delgadillo Romero, coordinadora del colectivo.
Sus palabras resonaron entre las familias que, sosteniendo rosas rojas y hojas con oraciones, transformaron el espacio público en un altar vivo.
En las escaleras del memorial y alrededor de las jardineras, se observaba a mujeres y jóvenes portando camisetas blancas. En el pecho, no llevaban adornos navideños, sino el rostro de sus seres queridos: nombres como el de Zaira Romero Hernández, desaparecida en marzo de 2023, recordaban a los presentes el motivo de esta lucha.
A pesar de que diciembre suele ser la época más difícil del año, esa donde las sillas vacías en la cena de Navidad duelen más que nunca, las familias salieron a la calle. Con un micrófono en mano y frente a una bocina que amplificaba su esperanza, alzaron la voz para asegurar que no dejarán de buscar.
La jornada estuvo llena de gestos simbólicos. Se repartieron rosas, se compartieron alimentos en una mesa dispuesta bajo una carpa y se leyeron mensajes de fortaleza.
El Memorial, con sus fotos protegidas por cristales, servía como testigo silencioso de una comunidad que ha aprendido a encontrar consuelo en la unión.
La posada de Familiares Enlaces Xalapa dejó una lección clara para la capital veracruzana: mientras haya alguien que busque, nadie estará del todo ausente. La esperanza, al igual que las rosas que sostenían entre sus manos, sigue floreciendo.

