Triunfan ambientalistas en Veracruz; detienen proyectos hidroeléctricos

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Los activistas frenaron la construcción de 14 presas hidroeléctricas “derivadoras”

Los rayos del sol provocan un efecto de luz que abrillantan el agua en el cauce zigzagueante del río Bobos, lo que pareciera una serpiente esmeralda entre una gran vegetación.

Desde el municipio de Tlapacoyan, cerca de la comunidad Piedra Pinta, se observa el paisaje natural. Sobre la carretera Teziutlán-Nautla, hay una desviación que conduce al camino hacia la cascada El Encanto.

Después de unos cinco kilómetros, hay un mirador a más de 500 metros sobre el nivel del mar, con un pequeño paraje donde los turistas se aparcan a tomar fotografías.

La cascada El Encanto también es conocida como la “Catedral de la naturaleza”, por su belleza natural y su importancia ecológica.

Para llegar a ella hay que remar dentro del Cañón del Encanto, un imponente camino con paredes de piedra de entre 100 y 200 metros de altura, pero con pasajes estrechos, de unos cuatro metros de ancho.

Hay campamentos que combinan lo ecológico, lo cultural y la aventura, con actividades como rafting, tirolesa, rapel, senderismo, visitas a zonas arqueológicas, temazcal, entre otras.

Diversas familias dependen económicamente de dichas actividades deportivas y turísticas, quienes se han visto afectadas por la pandemia del SARS-COV-2 (COVID-19) y el confinamiento.

Todo el entorno ecológico se ha visto amenazado por proyectos para la construcción de presas hidroeléctricas; sin embargo, desde hace 26 años, la gente se organizó y emprendió acciones para la defensa de la naturaleza y el territorio.

HIDROELÉCTRICAS “DERIVADORAS”

Grupos de ambientalistas, mediante diversas acciones, frenaron la construcción de 14 presas hidroeléctricas “derivadoras” en el estado de Veracruz, ante los daños ecológicos que estos proyectos representan.

De acuerdo con René Belín Capitaine, presidente del Consejo de la Alianza de Comunidades en Defensa de la Cuenca del Río Nautla y Tecolutla, los activistas participaron en el movimiento de resistencia civil para detener el proyecto en el río Los Pescados, municipio de Jalcomulco.

Las hidroeléctricas “derivadoras” consisten en la construcción de una cortina sobre el cauce del río, para posteriormente mandar el agua a un embalse y conducirla por tubería varios kilómetros hasta concentrarse en una casa de máquinas con turbina.

“El problema de todo esto es que destruyen la naturaleza a lo largo de todo el trayecto de la tubería, que son laderas, escarban 20 metros de ancho para poderla enterrar, esos lugares van a quedar de camino de acceso para llegar hasta la casa de máquinas, también el acceso a las hidroeléctricas, hay una perdida irreversible de bosques ahí”.

Al retener el agua, los ríos tienden a secarse. Además, resulta grave la cantidad de lodo que deben extraer para introducir la tubería, dañando a las galerías filtrantes y los suministros de agua tomados del río.

“En nuestro caso, el municipio de Tlapacoyan toma el agua del túnel totoapan, fácilmente con lodo se tapa”, enfatiza el defensor ambiental.

212 PROYECTOS LATENTES

Belín Capitaine señala que empresas extranjeras pretenden concretar un proyecto para la construcción de una presa hidroeléctrica “derivadora” en la cuenca del río Nautla y Tecolutla.

En el año 2018, se detectaron tres autorizaciones para la ejecución de esos proyectos, por lo que fue interpuesta una controversia constitucional y se logró “echarlas abajo”; sin embargo, cambiaron nombre al proyecto e ingresaron la documentación en busca de los permisos.

Por ese motivo, los ambientalistas tramitaron un amparo, pero la lucha legal se ha prolongado durante varios años y aún no hay un resolutivo judicial al respecto.

En todo el país hay 513 presas hidroeléctricas “derivadoras” planeadas, mientras que en Veracruz, en los límites con la Sierra norte de Puebla, hay 212 proyectos de este tipo.

En el río Bobos pretenden construir 24 hidroeléctricas, en el río Tecolutla hay 17 y en el río Misantla un total de siete.

“Es muy fuerte el daño que se tendría, en otros países este tipo de hidroeléctricas derivadoras ha acabado prácticamente cercando los ríos, porque los destruye, los desmenuza. Imagínese que te sacan una vena de aquí y te la conectan en el brazo, este trayecto del antebrazo va a quedar seco, sin el siniestro del agua que es tan importante para su vitalidad”, enfatiza.

LUCHA AMBIENTAL

Como parte de la defensa del territorio, el fin de semana, ambientalistas de distintos estados de la República Mexicana se concentraron en Tlapacoyan.

Los activistas se pronunciaron en contra de los “megaproyectos de muerte” y realizaron un ritual en defensa de la vida y de la naturaleza.

Se reunieron en el Auditorio Municipal de dicha demarcación, localizada en la zona centro de la entidad, en la región del Nautla, a 102 kilómetros de la ciudad de Xalapa.

En el sitio, Guillermo Rodríguez Curiel, integrante de La Asamblea Veracruzana de Iniciativas y Defensa Ambiental (Lavida), destacaba que la pandemia del SARS-COV-2 (COVID-19) fue aprovechada por las empresas transnacionales para avanzar con sus proyectos.

“A eso agréguenle que las oficinas de gobierno, sobre todo la autoridad ambiental cerraron sus puertas, no tenías ningún corredor que te permitiera continuar en la defensa, excepto donde aquellos amigos tienen años de resistencia como en Jalcomulco o en la cuenca del río Bobos-Nautla”, expresa.

Los defensores del medio ambiente externaron que continuarán sus acciones enfocadas a la defensa del medio ambiente.

Participaron ambientalistas de Oaxaca, Michoacán, Puebla, Chiapas, Tlaxcala, Ciudad de México y de otros estados de la República Mexicana.

“DEFENDER LA VIDA CON LA VIDA MISMA”

Ellos hablaron del trabajo que han desempeñado para proteger sus pueblos de minería a cielo abierto, así como de la construcción de presas hidroeléctricas, fracking -extracción de hidrocarburos mediante un proceso de fracturación hidráulica- gasoductos y otros proyectos.

“La defensa de nuestro territorio la hacemos desde nuestras comunidades y desde nuestras parcelas donde sembramos y cosechamos”, comentaron.

Mencionaron que han sido víctimas de amenazas de muerte, levantones y que algunos de sus compañeros han sido asesinados por participar en la resistencia.

Sin embargo, dijeron no temer a dichos ataques y repitieron la frase: “vamos a defender la vida con la vida misma”.

Están dispuestos a impedir los trabajos de “megaproyectos”, mediante la lucha social y legal, para evitar la contaminación de ríos, lagos y manantiales.

“Nos comprometemos a proteger de esos proyectos de muerte que nos han impuesto varias empresas y los gobiernos sin conciencia humana, a cuidar esos manantiales y sus ríos, poniendo todo el esfuerzo para no seguir matándolos con sus drenajes. A respetar nuestros arroyos a no seguir contaminándolos y provocando la muerte de esos seres vivos que aún quedan en peligro en esos

arroyos y ríos, que nuestros hijos deben de conocer”, enfatizaron.