Se consolida la Ruta Rulfiana en el 105 aniversario del natalicio de Juan Rulfo

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Guadalajara, Jal., La magia del Llano Grande, la región del sur de Jalisco al pie de los volcanes El Colima y Nevado de Colima, entre Sayula y Tuxcacuesco, ha hechizado desde siempre al cineasta Juan Carlos Rulfo (Ciudad de México, 1964), quien ahora, en el aniversario 105 del nacimiento de su padre, Juan Rulfo, está por consolidar lo que se llamará la Ruta Rulfiana, iniciativa nacida sobre todo de los habitantes de los pueblos de esa ardiente zona que recorrió Juan Preciado en busca de su padre, Pedro Páramo.

Más que como coordinador, como motor de empuje y figura concentradora, en torno a Juan Carlos Rulfo se han ido juntando muchas propuestas surgidas en los mismos pueblos, en las escuelas, en las casas de cultura o en las presidencias municipales.

“No es una iniciativa que viene de fuera; yo me dejé revolcar por las ideas de los que están adentro y por la gente. La Ruta Rulfiana tiene que ser un homenaje a la gente, a la que participe, y no sólo a los pobladores; que sean temas que salen de ahí, un homenaje a los tesoros vivientes de la región, a la artesanía, a las obras sociales. Una ruta cuyo efecto se sienta todo el año tanto para habitantes como para visitantes, y que repercuta en bienestar para la región”, dice en entrevista.

Proteger a los pueblos

Desde años atrás existe el proyecto de establecer la ruta que abarcaría, de entrada, sólo los pueblos de Sayula, San Gabriel y Apulco, este último, una pequeña localidad de apenas 300 habitantes en el municipio de Tuxcacuesco, donde está lo que fue la hacienda de Carlos Vizcaíno, bisabuelo materno de Juan Carlos y en la cual nació Juan Rulfo, junto a la iglesia también construida por el hacendado, en la que mandó colocar una réplica de un retablo de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, que permanece hasta nuestros días.

“Por lo pronto, esos tres lugares, porque es un cordón umbilical que nos une y lo junta a él (a Juan Rulfo). En los tres hay fincas que tienen que ver con lo que es la familia, y son un buen pretexto para generar casas de cultura, la Casa Rulfo, que podría estar en San Gabriel y sería como el nodo de todo”, refirió.

“Pero también se trata de proteger a los pueblos, hacer una ley que haga que las casas no se tiren, que valgan las puertas, las paredes, restaurar los pueblos. Creo que a mi padre lo que más le interesaría es que la gente se diera cuenta del valor del lugar en que viven, de que las raíces que todos tenemos sean reconocidas, que la gente no se vaya de sus espacios, que se den cuenta de que viven en un lugar que es oro, pero que nadie aprecia como, considero, ahora se podrá apreciar.”

–Pero, ¿qué ocurre con esos sitios? Por ejemplo, la hacienda de Apulco pertenece a una orden religiosa. ¿Cómo lograr que la ruta pueda estar abierta a todo interesado, si hay sitios restringidos al paso público?

–La hacienda de Apulco está a cargo de los Adoradores Perpetuos del Sagrado Sacramento, pero ya se dieron cuenta de que es un espacio de interés público y ahora están completamente dispuestos a generar una vinculación entre ciertos espacios de la hacienda y algunos días de la semana para que el público asista. Pero no solamente es la hacienda, el pueblo de Apulco quiere desarrollar una infraestructura alrededor de la hacienda y de la iglesia para que la gente tenga un espacio adonde llegar.

Juan Carlos Rulfo señaló que también en esa ruta debe construirse una clínica de salud regional, pavimentar carreteras; que no se trate sólo de un evento anual como el que se vive en estas fechas por el aniversario del nacimiento de su padre, sino una serie de actividades todo el año, ir a las escuelas para trabajar con formas de hablar de la región; si alguien quiere, escribir un cuento que lo trate de hacer por sí mismo sin copiar a Rulfo; tomar fotografías, promover el amor al espacio, invitar a otros fotógrafos.

Para ello, se creará un “órgano rector”, un fideicomiso que aglutine todas las iniciativas y ofrezca garantías de seguridad a quienes apoyen los diferentes proyectos y el plan general de trabajo, con resultados palpables que puedan verse en mayo de 2023, en el siguiente homenaje por el natalicio del famoso escritor jalisciense.

Dijo que después de crear el fideicomiso serán bien recibidos apoyos particulares y del gobierno estatal y federal, pero sin depender de las instancias públicas y sus ciclos políticos, sino fundamentado siempre en la voluntad de la gente.

“En una región con potencial para ser patrimonio de Jalisco y hasta de la humanidad, porque sería de los pocos lugares con ese perfil en el país, pero hoy es una zona completamente abandonada por las autoridades, y no es justo que esa región, que se dice ser la tierra de Rulfo y hay una alharaca tremenda, se encuentre en el olvido”, suspiró.

Toledo, CDMX y FIL

Juan Carlos Rulfo, además de impulsar la Ruta Rulfiana, no descuida sus proyectos fílmicos. Comentó que trabaja en una película sobre el pintor oaxaqueño Francisco Toledo, en Juchitán, la cual contará “las pequeñas historias sobre los toleditos que se resisten al cambio climático, al cambio social que viene, a las eólicas, al proyecto transístmico.

“Juchitán quedó hecho pedazos después del terremoto, y ambientalmente; a pesar de eso, está tratando de resurgir. De ahí es Toledo, y su esencia básica es que está siempre en contra de los grandes cambios, de los grandes movimientos que tratan de matar una sociedad.”

Adelantó que trabaja en una película sobre el valle de México que tratará en cuatro o cinco historias de mostrar “el mundo fantástico” de quienes habitan una de las zonas urbanas más grandes del mundo, un documental con pincelazos de ficción.

“Y, pues será muy ‘la gran Ciudad de México’, pero no la conocemos, la gente misma que está ahí no sabe dónde está parada, no sabe que fue un lago; es un mundo fantástico de historias.”

Luego del éxito de la primera temporada de la serie Cien años con Juan Rulfo, compartió que ya trabaja en la segunda, que en cuatro capítulos confirmados hasta ahora abordará el origen del escritor con temas como las cartas; el paisaje, “que será un capítulo medioambiental, porque la región está llena de plástico por las empacadoras de berries”, y otro llamado Rulfo en el mundo, “que es un poco estas representaciones que hay aquí y allá sobre la obra de Rulfo”.

–En 2005, la familia Rulfo decidió retirar el nombre del escritor al premio anual que entrega la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara. ¿Hay alguna posibilidad de que se reconsidere esta decisión y que el premio volviera a tener el nombre de su padre?

–No sé, habría que empezar con lo primero, porque me daría mucho gusto dotar de valor a esto de la ruta y que tal vez se sumara la FIL, entre otras cosas. Tal vez la feria podría tener un brazo que tenga que ver con eso, pero se trataría de regresar a este origen y entonces la gente va a sentir de veras lo que es el trabajo literario, lo que es el conocimiento de la tierra, lo que es una región de un país como el Llano Grande.

*LA JORNADA