El sector restaurantero de Veracruz ha decidido mantener sus precios sin cambios durante la próxima temporada de Semana Santa, a pesar de enfrentar incrementos que califican como «catastróficos» en sus costos de operación.
Sergio Rafael Santos Monfil, presidente del Consejo Gastronómico Veracruzano (CGV), reveló que productos básicos de la canasta, como el limón, han registrado aumentos de entre el 200 y 400 por ciento, pasando de 150 a 700 pesos por tara.
Otros insumos críticos como el jitomate, la cebolla y los aceites vegetales también muestran alzas de hasta el 40%, una presión inflacionaria que el sector ha decidido no trasladar al menú final con la esperanza de lograr un repunte masivo de ventas gracias a la afluencia de visitantes.
El encarecimiento de los alimentos se atribuye principalmente al alto costo de los combustibles, ya que el transporte de productos desde las centrales de abasto depende directamente del precio de la gasolina y el diésel, que actualmente se mantienen en niveles elevados.
A esta presión logística se suma un factor ambiental crítico: el reciente derrame de petróleo en la zona de Alvarado, el cual ha paralizado la actividad pesquera en uno de los principales puntos de suministro del estado.
Esta contingencia, ocurrida en plena Cuaresma, amenaza con disparar el precio de los mariscos hasta en un 50%, debido a la escasez de producto local y la necesidad de buscar proveedores en regiones más distantes.
Además de la crisis de insumos, los empresarios gastronómicos enfrentan retos estructurales relacionados con el aumento al salario mínimo, lo que conlleva un ajuste al alza en las cuotas del Seguro Social y otras prestaciones laborales.

