Posdata

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LUIS VELÁZQUEZ

 

Honestos, a prueba de bomba

 

•De unos 5 mil funcionarios en Veracruz, solo unos 303 fueron reconvenidos por el ORFIS (Órgano de Fiscalización Superior) y, bueno, significa que en la tierra jarocha tenemos políticos ángeles de la pureza. Ajá… ¿y tu nieve?

 

En el informe de la Cuenta Pública 2012, el ORFIS (Órgano de Fiscalización Superior) pone el índice en la llaga purulenta de la corrupción en Veracruz.

Primer dato: 303 funcionarios fueron detectados como presuntos responsables de haber “metido la mano al cajón”.

Segundo dato: ellos trabajaban en 38 municipios, una paramunicipal, una dependencia estatal, 6 organismos descentralizados y 2 fideicomisos.

Tercer dato: se fregaron 409 millones 346 mil 68 pesos con 2 centavos.

Cuarto dato: luego del pliego de observaciones, pruebas y alegatos y el recurso de reconsideración… reintegraron 383 millones 391 mil 822 pesos cero centavos.

Quinto dato: el resto del dinero sustraído estaba, hacia el 9 de julio, 2014, en negociaciones para ser devueltos.

Así, habría de mirar la nómina de funcionarios públicos de norte a sur de Veracruz, incluidos los ayuntamientos y el gobierno del estado.

Por ejemplo, hay 212 alcaldes, más 212 síndicos únicos, más 212 tesoreros municipales, más 212 directores de obra pública, más unos dos mil regidores.

De igual manera, el gabinete legal y ampliado del gobierno del estado.

Hablaríamos, entonces, de unos entre 4,500 y 5 mil funcionarios.

Y si partimos de la base que son unos 5 mil funcionarios, entonces, el hecho de que el ORFIS haya encontrado culpables de corrupción a unos 303…¿ significaría qué estamos en el paraíso?

Los optimistas dirían, en caso de creer al informe del ORFIS, que vamos bien y nada pasa, pues se trata, digamos, de una minoría.

Y, al mismo tiempo, hasta aplaudiría al ORFIS porque de los 409 millones de pesos desviados… ha recuperado, por lo pronto, 383 millones de pesos cerrados.

Okey; pero…

 

ORFIS SOLO DEJA PERSPICACIAS Y DUDAS

Pero… si el lector mira alrededor quedaría perplejo preguntándose la forma de entender y comprender que cada tres años en el caso de los municipios y cada seis en el caso del gobierno del estado… aparecen nuevos ricos, políticos pudientes que resuelven su problema económico para varias generaciones.

Además, resulta difícil de aceptar que sólo sean 303 los funcionarios reconvenidos, cuando por todos lados se mira el derroche, por ejemplo, de los candidatos a un puesto de elección popular.

Más aún, y ni modo; pero resulta inevitable citarlo, el dispendio con que actúan las barbies preferidas y consentidas de la elite política priista, a unas de las cuales hasta obsequian residencias de 4 millones de pesos con camioneta de un millón de pesos a la puerta.

Pero más todavía.

Resulta inadmisible el gasto ostentoso de las barbies en su vestimenta como si ganaran los millones de pesos y que, bueno, como hipótesis se entendería que hasta eso les financian… con cargo al erario público.

Por eso, el reconocimiento para el ORFIS; al mismo tiempo, la duda y la suspicacia… pero se habría quedado corto.

 

BLINDADOS POLÍTICOS INFLUYENTES

El ORFIS detectó en la Cuenta Pública 2012 daño patrimonial en Alvarado, Cuitláhuac, Mecatlán, Vega de Alatorre, Chacaltianguis, Castillo de Teayo, Xico y Fortín.

Así, resulta inverosímil que los exalcaldes, digamos, de las ciudades más grandes (desde Xalapa a Tuxpan, desde Veracruz y Boca del Río a Minatitlán y Coatzacoalcos, etcétera), los presidentes municipales hayan aprobado fast track la Cuenta Pública, sin que nadie fuera sometido a la prueba del escrutinio.

Es más, ni siquiera bajo sospecha estuvieron.

Y ni modo que el contribuyente esté seguro, consciente, de que todos ellos (alcaldes, síndicos, regidores y funcionarios de confianza, el director de Obra Pública y el tesorero) hayan gobernado y ejercido el poder en sus pueblos durante tres años con la honestidad más pulcra y limpia.

Si tal fuera, entonces, habría de explicarse el estado caótico de las finanzas en el gobierno de Veracruz, con las arcas vacías (como se afirma), una deuda pública creciente, en el cuarto año de austeridad, con los proveedores mendingando abonitos y sin obra de infraestructura de norte a sur.

Alguna tuerca, pues, está floja por ahí, que para el contribuyente resulta difícil aceptar la versión del ORFIS…