Posdata: Veracruz ha envejecido

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  • De 8 millones de habitantes en la tierra jarocha un millón son ancianos, de 60 años de edad en adelante, según el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores

  • La mayoría, sin prestaciones sociales ni médicas ni económicas y, de pilón, en el abandono familiar

 

LUIS_VELAZQUEZLa población nacional ha envejecido y ha tomado por sorpresa al Estado… que hoy carece de infraestructura y servicios básicos para atender una demanda de once millones de ancianos, aquellos considerados, según el sector Salud, a partir de los 60 años.

No obstante, peor le está yendo a Veracruz con la población anciana.

Uno. Luego del estado de México del presidenciable Eruviel Ávila, el Veracruz de Javier Duarte tiene el mayor número de ancianos. Un millón…, según el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores, INAPAM.

Dos. Incluso, caray, con todos ellos podría algún iluminado formar el partido político más exigente y contestatario, pues la mayoría, expresa el mismo INAPAM, está sin seguridad social.

Peor tantito: una parte, menor del 50 por ciento, de los pensionados de norte a sur y de este a oeste de la tierra jarocha perciben una pensión mensual de unos 2 mil pesos, lo que resulta insuficiente hasta para comer, ni se diga para comprar medicinas, incluso, ni siquiera, vaya, para la consulta médica con un geriatra, que sólo en el puerto jarocho cobran entre 800 y mil pesos.

Tres. Bastaría referir que en las ocho regiones indígenas de Veracruz, desde Huayacocotla en el norte, hasta el Valle de Uxpanapa en el sur, hay una población de 800 mil indígenas, de los cuales un 75 por ciento, unos 200 mil son ancianos.

Y todos, sin excepción, viven igual que sus antepasados, es decir, excluidos de la seguridad social, lo que se agrava si se considera que una faena en el campo es pagada a 70 pesos, lo cual significa que un jefe de familia necesita trabajar dos meses y medio para una consulta con el médico.

Cuatro. La mayor parte de los adultos mayores, dice el INAPAM, padecen el abandono familiar.

Por ejemplo, según el instituto, de entre los años 2010 a 2014, el año pasado, cuantificaron unos 500 mil ancianos, solo en Veracruz, en situación de abandono absoluto de los familiares (La jornada, 12 de marzo, 2015).

Y, por tanto, se ha vuelto un caso de seguridad nacional, imprescindible, fundamental desafío para el gobierno de Veracruz al que, oh paradoja, le valen, pues ninguna política duartista existe en la materia, salvo, claro, el dinerito en algunos casos de los programas de la SEDESOL federal.

 

VERACRUZ, DE ESPALDAS AL INAPAM

 Cinco. El gobierno de Veracruz, como el resto del país, adolece de un hospital público para dar prioridad a los ancianos, toda vez que se trata de una población significativa. Un millón de los 8 millones de habitantes.

Lo más cerca es la Torre médica en el puerto jarocho que de forma original sería Torre Pediátrica, pero ahora, como el proyecto ha envejecido con el tiempo y la indolencia y la irresponsabilidad oficial el pueblo la ha rebautizado como Torre Geriátrica.

No obstante, el secretario de Salud, Fernando Benítez Obeso, ha anunciado que dado la precariedad oficial el proyecto, cuando algún día sea terminado, quizá en el resto del duartismo, sería reducido al 50 por ciento, en riesgo, pues, de un elefante blanco.

Seis. De los 32 gobernadores del país, sólo 15 han suscrito un convenio con el INAPAM… para sus servicios. Dato curioso: Javier Duarte ha sido indiferente a tal acuerdo institucional.

Y más porque la dependencia asegura que los apoyos oficiales para los adultos mayores son insuficientes, con todo y el cacareo de la SEDESOL, que por ahora sólo piensa en aprovechar tales programas con sentido electoral.

Siete. Para atender a los once millones de ancianos del país sólo hay 400 geriatras.

Así, y forma proporcional, en el estado de Veracruz existirán unos 12 para el millón de seniles.

Ocho. El INAPAM se la ha pasado hablando en el desierto ante los gobernadores para rediseñar sus políticas públicas en materia de salud… ante una población que está envejeciendo de forma estrepitosa.

Peor tantito si se considera un dato: hoy la edad promedio se ha disparado y los ancianos llegan a vivir entre los 80 y los cien años.

Y, por añadidura, los riesgos de salud se multiplican, pues en todo caso si es importante la calidad de vida en la juventud y la edad madura, más, mucho más a partir de la sexta y la séptima década, cuando el mundo pasado suele venirse encima y son más, mucho más los días duros y crueles, en que un solo cambio de temperatura tumba al anciano en la cama como también, digamos, un accidente casero.

Nueve. Pero, además, el gobierno necesita otras medidas de vigilancia, tarea social al fin, porque la mayor parte de los ancianos sufren vejaciones familiares, pues hasta los hijos suelen quitarles la tarjeta bancaria de su modesta pensión y ni se diga de los programas oficiales.

Diez. El gobierno, pues, digamos que se preparó para una política definida y sistemática con los niños a través del DIF, y de la juventud con el Instituto Nacional de la Juventud, por ejemplo, pero la elite política nunca previó que la población envejeciera.

En el año 2030, que está a la vuelta de la esquina en materia de política pública, de los once millones de ancianos que suman hoy… serán 33 millones, según el INAPAM.

POSDATA: Los únicos ancianos que en Veracruz usufructúan el paraíso son los llamados “vi-vis”, es decir, los viejos vividores… asesores de Javier Duarte, cuyo salario mensual es de un millón de pesos, y sin recibo, según la fama pública.