Una cosita es que el quinto secretario de Finanzas y Planeación haya renunciado y otra que se la aceptaran
Y otra que la estén reconsiderando para el momento político oportuno
Y otra que la vayan a renegociar
En todo caso, Audirac es Fidel Herrera, más, mucho más que Javier Duarte
Según las versiones del periódico Notiver, Mauricio Audirac Murillo ha renunciado a la Secretaría de Finanzas y Planeación.
Según el gobernador Javier Duarte, ningún cambio hay, luego, incluso, de que una vez más la versión camina en el imaginario colectivo.
Claro, una cosita es que Audirac haya dimitido. Otra que le aceptaran la renuncia. Otra que esperen el momento adecuado para hacer pública la dimisión. Otra que se inicie un estira y afloje, digamos, la renegociación para quedarse y/o, de plano, irse del gabinete.
Pero, bueno, de ser así, Audirac sería el quinto en la lista en menos de cuatro años y tres meses. Según versiones, “por desencuentros” con Javier Duarte, JD, como fue publicado por la reportera Noemí Valdés.
De ser tal cual, entonces, Audirac es el primero en dar un informe, aunque sea en dos palabras, sobre su salida.
Más aún, se entendería que él, por decisión propia, se retiró de la dependencia, por tanto, y luego de la Contraloría y el ORFIS, de aquí al fin del sexenio las puertas quedaron cerradas.
Audirac es Fidel Herrera Beltrán, FHB. Con el góber fogoso y gozoso se desempeñó como titular del Órgano de Fiscalización Superior como traje a la medida.
Después, con JD pasó a la Contraloría. Luego a SEFIPLAN.
Se diría, entonces, que su arribo a SEFIPLAN se debió, claro, a JD; pero más, mucho más, a FHB.
¿Desencuentros entonces con Audirac/FHB con JD?
Nada fácil sería.
Por una sola razón: SEFIPLAN es un cargo público de confianza, en ningún momento de elección popular, para que fuera, digamos, irrenunciable según la Constitución Política.
Sabía, pues, Audirac, y más dada su trayectoria, que llegaba a SEFIPLAN como empleado de JD.
Pero, bueno, si en el camino quiso servir tanto a JD como a FHB, ahí mismo cavó su sepultura, por más que FHB y JD sean padre e hijo putativo.
Desde luego, si en el camino JD le habría exigido, por ejemplo, hechos fuera de la ley, trastupijes, irregularidades, ilícitos, entonces acaso “los desencuentros”.
De cualquier manera el contribuyente que paga el impuesto y el ciudadano que vota en las urnas tampoco ha recibido ni tendrá una explicación puntual.
DEMASIADOS CAMBIOS SIN RENDICIÓN DE CUENTAS
JD, por ejemplo, ha despedido a unos 56 funcionarios y nunca, jamás, ha rendido cuentas.
Es el jefe máximo. El gobernador constitucional, aun cuando la ley incluye la transparencia y la rendición de cuentas.
Nunca, por ejemplo, existió una explicación a la voluntad soberana del pueblo sobre la renuncia de Fernando Chárleston Hernández como el cuarto titular de SEFIPLAN, a quien el vocero Alberto Silva Ramos enfermó de epilepsia, lo que era falso, pues días después estuvo en las playas de Cancún y de inmediato regresó a la curul federal.
Carlos Aguirre Morales fue nombrado el tercer secretario de Finanzas y cuando se fue jamás existió un informe sobre su cambio.
Incluso, fue premiado con la subsecretaría, quizá por su institucionalidad y disciplina y los servicios prestados a la patria, tan modosito que es.
Salvador Manzur Díaz pasó por ahí como una tempestad. Diríase que ha sido el único caso de una renuncia clara, concreta y específica, como fue por el descarrilamiento del Pacto México de Enrique Peña.
Tomás Ruiz González fue el primero en bajarse del barco sexenal. Jamás un informe. Nunca el pueblo mereció el respeto del gobierno de Veracruz.
Es más, el llamado genio del SAT filtró que iría a un cargo en la Secretaría de Hacienda y Crédito Pública que nunca le fue aterrizado, por tanto, ni hablar, así es la vida, agachó la cabeza y aceptó la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública, convirtiéndose en el quinto titular del área, luego de Gerardo Buganza Salmerón, Raúl Zarrabal junior, Francisco Valencia y Guillermo Herrera.
Cinco funcionarios, pues, en SECOM, ahora SIOP, el área de la obra pública, donde tanto se habla de trastupijes a partir del diezmo y doble diezmo a constructoras a cambio de licitaciones fast track, por dedazo.
Además, de las constructoras que cada titular tiene y de las constructoras de uno que otro político, entre ellos, y como se afirma en la fama pública, Enrique Jackson Ramírez, el asesor de JD, a través de su hijo, y/o como en su tiempo, José Murat Casab a través de “El oaxaco”.
Cinco funcionarios también en SEFIPLAN, donde, bueno, irán por el sexto y, por tanto, algún Oscar habría de preparar Harry Grappa… parecido, digamos, a los títulos de nobleza llamados Pueblo Mágico.
MUCHOS BANDAZOS
Tantos cambios en el duartismo dejan un mal sabor. Mínimo, siembran la duda. Es como aquella ama de casa que a cada rato cambia de trabajadora doméstica.
Y con tantos nombramientos que caminan por el sexenio como un carrusel de caballitos en feria del pueblo, los bandazos institucionales.
Cada uno con su librito de contabilidad. Cada quien con sus asesores y gente de confianza y recomendados. Cada maestrito con su estilo. Cada uno con su formación y experiencia y manera de concebir la vida. Nuevas caras, nuevos intereses. El resultado: el desastre.
En contraparte, ningún diputado local se atreve a levantar la mano para demandar la rendición de cuentas.
Y más porque a cada secretario les han pagado un sueldo fabuloso, más viáticos y prestaciones, más chequera abierta, con cargo al erario.
Y, claro, el silencio ominoso del Órgano de Fiscalización Superior, ORFIS.
Nunca en la historia pública de Veracruz tantos cambios en menos de un sexenio.
Nunca tampoco una rendición de cuentas.
El gobernador como lo que siempre ha sido. Un virrey en el ejercicio del poder y en la tarea de gobernar.
Además de la versión popular: el gobernador nunca se equivoca. Y si se equivoca, vuelve a mandar.
Ajá.
POSDATA: Todos los gobernadores del país actúan y operan como unos virreyes… A nadie rinden cuentas… Creen que el voto en las urnas fue para gobernar y ejercer el poder de manera unilateral… Y nada indica que la transparencia pueda arraigarse como razón de Estado, pues el peñismo ha lanzado una iniciativa de ley para borrar del mapa la obligación de un político de entregar cuentas…

