Poca apertura y muchos proyectos teatrales en Xalapa

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Con dos obras de teatro, Alan busca posicionarse en el mundo artístico, sin embargo, la falta de apertura por parte de las autoridades y el incremento a los impuestos, han obstaculizado sus sueños en la capital.

  -EXCLUSIVA-

En menos de seis meses, y con 22 años de edad, Alan Blasco ya lleva ya dos obras de teatro, la última está en puerta y se llama “No tiene nombre”; es un monólogo escrito por él que relata la vida de Josué, un joven que pierde a su familia, amigos, casa y dinero, y con tal de recuperar su estatus trata de hacer muchas cosas que solamente lo terminan orillando en la esquizofrenia.

Con este monólogo, Alan se tituló el pasado 13 de febrero y en entrevista comentó lo difícil que ha sido ingresar en el mundo artístico, sus pros, sus contras y por supuesto sus planes a futuro.

Teniendo una licenciatura en teatro en la Universidad Veracruzana, el egresado empezó a tocar las puertas de varias productoras, sin embargo, la apertura fue mínima, incluso en la misma casa de estudios se negaron a apoyarlo para presentar su obra.

Pese a esto, tuvo que gestionar recursos por su propia cuenta y así –con el dinero de su mamá– empezó “Amor, locura y cartera vacía”, su primera obra teatral. Una temporada que duró siete funciones, entre risas y buen humor.

Esta obra fue la “prueba de fuego” y aunque tuvo casa llena no pudo recuperar todo lo invertido, la causa, los impuestos.

 

LOS “CARIÑOSOS” IMPUESTOS

El director dio a conocer que por cada función le cobraban arriba de mil pesos, además, el 30 por ciento se tenía que destinar al teatro, a la publicidad, al pago a los técnicos, actores y a la escenografía.

Este cobró excesivo lo orilló a no cobrar la taquilla, aunque sí pudo pedir cooperación voluntaria, y fue ahí cuando se dio cuenta de que el público apreció la obra y que de verdad les gustó, porque en lugar de dar 5 o 10 pesos –como acostumbra a dar– dieron más, y esto hizo que se juntará un poco de dinero para pagarle a los actores, técnicos  y la publicidad, aunque desafortunadamente no pudo recuperar lo de la escenografía, la cual salió en 10 mil pesos.

 

“AL GOBIERNO LES VALIMOS 3 KILOS DE LONGANIZA”

Alan siempre lo ha creído así, y no es porque tenga esa mentalidad, sino que con el paso del tiempo se ha dado cuenta lo difícil que ha sido llegar hasta donde está. Y aunque no está en la cima, ha tenido que ir de un lugar a otro para que sus obras se presenten en la ciudad.

Al darse cuenta que la UV no lo iba a apoyar ni con la publicidad, optó por ir al Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC), donde tampoco hubo “ni un quinto”, y aunque le prestaban el espacio, no tenía el permiso para cobrar ni para la cooperación voluntaria.

Por si fuera poco, también tenía que costear los gastos para moverse hacia otra ciudad, por lo que decidió buscar patrocinios, y esto fue otra puerta cerrada. Así que llegó a un acuerdo con su mamá, le dijo que fuera una inversión y en cuanto tuviera al “público amarrado” realizaría más obras a fin de recuperar invertido.

 

¿Y LA SEGUNDA TEMPORADA?

A pesar de que la primera temporada ha sido un éxito, el temor sigue presente, ya que en abril habrá una segunda temporada para “Amor, locura y cartera vacía” y la falta de educación cultural  es evidente.

La falta de educación sobre esta rama es constante, incluso hasta en las personas de la alta sociedad, puesto que en varias ocasiones le ha tocado ver que los jóvenes de nivel medio-alto no saben apreciar una exposición, y en varias ocasiones todo lo toman con morbo, cuando no debería ser así.

Otro factor es la televisión, artefacto que ha ocasionado una “guerra”, por lo que los directores de teatro tienen que trabajar doble, es decir, deben de hacer creaciones que el público “digiera” porque de lo contrario, los que tendrían que emigrar serían los propios artistas.

Y aunque en estos momentos no esté en sus planes, Alan podría buscar la posibilidad de emigrar a la Ciudad de México, con tal de mover sus proyectos en donde le garanticen una mejor rentabilidad y posicionamiento.