Pastelería Yahina, décadas de tradición

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La pastelería Yahina, Gina en italiano, surge poco antes de los años 70 por Cleotilde Castillo, una mujer de descendencia italiana que había tomado cursos de repostería por correspondencia.

Su inquietud y hábil para la repostería la orilló a decidir que en el callejón de Rojas, su casa, iniciara la pastelería Yahina.

En ese entonces, en Xalapa, no existían las pastelerías y los clientes tocaban la puerta de la casa donde se elaboraban los productos. Allí, sus cuatro hijas y esposo trabajaban todos los fines de semana elaborabando diversos productos como los tradicionales pambazos, pays y pasteles.

 

Al ser tanta la demanda de rebanadas de pastel, la familia decide rentar un local, en donde por muchos años estuvo albergada la mueblería central, en la calle Revolución, ahí sus principales clientes eran los alumnos de la preparatoria Juárez.

Maya y Gina, hijas de la fundadora, siguen con esta tradición familiar y recuerdan a su madre como una mujer interesada en preservar la calidad y pureza de la receta, por esa razón no permitía que trabajadores entraran a la elaboración de panes y pastelería, ya que esto tendría que ser y permanecer solo elaborado por la familia.

En aquellas épocas ni siquiera permitía que los moldes fueran lavados por otras personas recuerda Maya, de su madre aprendieron el gusto por el trabajo y también la responsabilidad ya que nunca han cancelado un trabajo y también en todas estas décadas no han cerrado un solo día, incluso el día que su madre murió entregaron pedidos.

Gina comenta que un día, su madre les mando mucho trabajo porque ella era así, tenía muy claro el sentido de la responsabilidad y las formó como mujeres fuertes y responsables.

Recuerda que sus vecinos de negocio eran la familia Ahued, del ahora alcalde, por segunda vez de la capital. Lo recuerda como un chico muy trabajador que usaba su cinturón faja y descargaba toda la mercancía de las camionetas a su negocio.

“Su padre y mi madre eran muy comprometidos con la idea del trabajo y de dejar como legado a su familia la responsabilidad de hacer bien las cosas”.

Después de tantas décadas han surgido miles de ingredientes, diseños, sabores y los pasteles se venden en casi todos lados.

¿Cómo es que Yahina ha resistido y sigue de pie? Maya responde, que es porque este es un negocio familiar aquí no hay empleados, resguardamos celosamente la receta casera de la familia, y nos esforzamos por la calidad absoluta del producto que ofrecemos.

“No nos interesa tener una cadena de pastelería Yahina y perder la calidad. A nosotros nos compraban pastel los niños que estudiaban en la prepa en los 70’s, y ahora vienen los nietos de esos niños por el pastel que le evoca recuerdos de cuando tenían receso entre clase y clase. Nunca nos hemos publicitado en nada, nuestros clientes van de generación en generación familiar, y se han agregado a lo largo de esta vida los que han probado nuestro producto en algún festejo y así se han enterado de nosotros”.

Maya estudió en la industrial y es por mucho la que más le sabe a la decoración en la pastelería, luego se capacitó en cursos en la Ciudad de México y contrajo nupcias hace 30 años. Su esposo también es miembro activo en la pastelería así como sus dos hermanas participan mucho en el negocio, y de manera intermitente sobrinos y nietos.

Toda la familia conoce el manejo del negocio. Los siete nietos y las hermanas se saben todo acerca de Yahina.

“Así lo quiso mi madre, todos tienen distintas profesiones a excepción del hijo de Gina, Roberto quien es chef y trabaja en la Riviera Maya. Por temporadas en el año, cuando viene de vacaciones se integra en la magia en esta cocina familiar”.

En la cocina de “Las Yahinas” se respira un ambiente muy especial, es un lugar amplio, con todo lo inimaginable para el arte de la repostería y que a lo largo del día llegan a visitarles familia y amistades contando siempre anécdotas, historias y compartiendo o intercambiando alimentos y productos.

Tal es el caso de María Paulino Arenas, quien en el año de 1980 inició trabajos con la fundadora de Yahina, y durante 15 años compartió gratos momentos.

Recuerda la pulcritud de doña Cleo así como su rigidez para todo lo que tuviera relación con la pastelería.

Actualmente María Paulino es considerada parte de la familia, han unido lazos de compadrazgos y visita frecuentemente a la familia, es un eslabón muy importante con la época en que se fundo la pastelería, comentan las hermanas.

Al respecto de cómo se compite una pastelería familiar con pasteles de supermercado que en muchas ocasiones son a bajo costo, Maya afirma que no hay competencia, debido a que esos pasteles son de mala calidad porque utilizan cualquier producto que no garantiza la calidad de lo que ofrecen.

Yahina se encuentra ubicado en AV. 20 de Noviembre No.234 en Xalapa, Ver.