Paco Ignacio Taibo II: “Es bastante medianita pero es, ni más ni menos, que la primera de edición de ‘Pedro Páramo’”

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Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica, está en España, donde entregó una serie de libros publicados por el FCE a la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.

El escritor depositó en la caja 1119 la primera edición de Pedro Páramo (1955) y un ejemplar de El llano en llamas (1981), ambos de Juan Rulfo.

La institución guarda en sus cajas de seguridad una gran cantidad de legados que desde 2007 han ido depositando personalidades de la cultura en español. Las obras de escritores y destacados nombres del cine, el arte, la música, la danza, el teatro y la ciencia están en una antigua cámara acorazada del Instituto Cervantes en Madrid.

“Estaba en la Biblioteca central del Fondo y tuve que hacer privilegios de director, que quiere decir, robarlo cuando nadie me miraba (risas). Pero después de muchas vueltas elegimos Pedro Páramo de Juan Rulfo porque tiene muchos significados, tomamos un ejemplar. Afortunadamente los reglamentos de la biblioteca impiden que te lleves la totalidad, dejamos una de la segunda edición”.

Malas críticas
Taibo II reveló un poco de la historia de la novela de Juan Rulfo, cuyas primeras críticas no fueron favorables.

“La primera que se publica en México es absolutamente negativa y es desde la Revista de la Universidad. Decían: ‘qué mala’, ‘qué desafortunado libro’ y tenía semanas de haber aparecido en una edición muy corta. El Fondo no le puso mayor interés al publicarla, eran solo 2 mil ejemplares”.

Taibo II dijo que la segunda crítica era más hiriente, incisiva y descalificante “y estaba firmada por el gerente editorial del FCE, y haciendo averiguaciones descubrimos que la respuesta fue la presencia de Juan Rulfo en las oficinas, quien le fue a decir: ‘Tú estás pateando el pesebre, eres mi editor y dices estas cosas en público y por escrito’ y se rompió un vaso en aquella reunión”.

De hecho, fue hasta la tercera crítica, la cual escribió Edmundo Valadés, cuando se reconoció el talento de Rulfo.

“Valadés opinó: ‘Estamos ante una de las grandes novelas que se han hecho en América Latina’, pero tampoco le abrió la puerta. El libro tardó en venderse y además de esto, no logramos fechar la segunda edición porque fue semiclandestina, creemos que Rulfo señaló al Fondo: ‘Si no te gusta, ¿por qué me editas’. Pero la novela se convirtió en una de las referencias fundamentales de nuestra literatura”.
El escritor añadió que es un libro “bastante feíto, compañeros. Es una edición bastante medianita de una pasta dura, sin gracia, sin ilustración de portada. Es un libro bastante vulgarcito en el mejor sentido de la palabra. Me lo traje para leer en el avión pero es, ni más ni menos, que la primera edición de Pedro Páramo”.

¿Qué hay en la Caja de las letras?
Entre muchos objetos más, el Cervantes resguarda: la máquina de escribir de Nicanor Parra; la tierra de Aracataca, pueblo natal de Gabriel García Márquez, o las zapatillas de Alicia Alonso.
José Emilio Pacheco depositó manuscritos separados por muchos años de distancia y elegidos al azar, así como algunos instrumentos de escritura. El poeta Miguel Hernández publicó una primera edición de su poemario más temprano. Del músico y compositor argentino Atahualpa Yupanqui hay tarjetas postales escritas a mano y enviadas a su esposa durante sus viajes. La pulsera de latón que el padre de la escritora mexicana Elena Poniatowska llevaba mientras combatía en la Segunda Guerra Mundial, la primera edición de ‘La noche de Tlatelolco’ (1971) y tres manuscritos de sus primeros años como periodista.

El protagonismo de México​
El resto del legado que entregó Taibo II fue El llano en llamas (1981) también de Rulfo, Irás y no volverás (1973), de José Emilio Pacheco; Diario de una resurrección (1979), de Luis Rosales; Gringo viejo (1985), de Carlos Fuentes; Sueños de la constancia (1988), de Ida Vitale, y el Catálogo histórico 1934-2009 del Fondo de Cultura Económica.

Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, comentó: “La Caja de las Letras es un lugar donde se celebra la cultura como la verdadera riqueza de una comunidad y donde se hace memoria y reivindicación de la memoria, porque la manera que tenemos de comprometernos con el futuro es saber elegir las mejores herencias del pasado.
«Hay muchos motivos para sentirnos orgullosos, felices, alegres de este legado, en primer lugar, pues se trata de México, un país en el que la cultura, la literatura y el español alcanzan un protagonismo muy especial para toda la comunidad”.

La ceremonia de entrega fue corta, pero la charla entre Taibo II y García Montero se tornó interesante sobre temas como literatura, la Semana Negra de Gijón que fundó el mexicano, sobre su padre Paco Ignacio Taibo I, de la relación entre España y México y sobre el trabajo del mexicano, quien prepara un libro “muy raro que he escrito por las noches”.

“México es un representante de toda la comunidad hispanoamericana que celebra siempre la unidad de un idioma compartido y se sabe afortunado por tener este idioma, pero también por saber respetar la diversidad. Otro motivo es la posibilidad de celebrar un homenaje al mundo del libro y a la labor editorial, y el FCE es una referencia imprescindible”, comentó el director del Cervantes.
*MILENIO