Por Héctor González
El 7 de noviembre de 1985, un comando de guerrilleros del M-19 tomó el Palacio de Justicia en Colombia. El episodio dejó un saldo de más de cien muertos y decenas de desaparecidos. Cuarenta años después aquellos acontecimientos siguen siendo una herida abierta en una sociedad todavía marcada por una división y la violencia.
En aquel entonces, Tomás Corredor tenía apenas nueve años. Ahora y con el fin de poner el foco en la sociedad que quedó entre el fuego cruzado de los guerrilleros y las autoridades, estrena en México, Noviembre, una película que según el propio director “no es una reconstrucción factual, sino una exploración ética, emocional y estética de ese trauma colectivo”.
¿Cómo recuerdas los hechos de 1985 en el Palacio de Justicia? ¿De qué manera resuena en Colombia este episodio?
Recordar y rememorar implica siempre recrear, y eso es parte también de hacer memoria. Tenemos la necesidad de relatarnos la historia. Yo era un niño de 9 años que vivió ese evento frente a un televisor sin entender la magnitud de lo que estaba viendo. Supongo que la película sirve para entender que la memoria no es la historia. La memoria es la forma en que la sociedad, no solamente el poder y el oficialismo, construye desde el presente un pasado para preguntarse cosas en el hoy.
¿Cómo ha sido recibida la película en Colombia?
La película llega en momento importante. Desde el gobierno, que entonces era guerrilla, hoy se habla de conmemoraciones por los hechos en el Palacio, la película propone rememorar, que también implica hablar en presente del pasado. A nivel global, la película llega en momento mundo donde la polarización no permite entender que el foco está puesto en la humanidad. Estamos en un momento donde si trabajas un momento histórico como línea argumental, automáticamente te piden que te inscribas en uno u otro bando, en la izquierda o la derecha. Y el centro, que es donde me interesa ubicar a la película, queda en medio del fuego cruzado y es ahí donde queda un buen sector de la sociedad civil. En Colombia se calcula que las víctimas del conflicto armado que duró casi seis décadas superan los cinco millones de personas, de los cuales 90 por ciento es sociedad civil, no actores armados. La película nunca se planteó para defender a uno u otro bando, no obstante, desde el tráiler nos señalaron como fascistas o guerrilleros, según el caso. Nuestro objetivo es poner sobre la mesa cosas que vale la pena dialogar y creo que en ciertos sectores se ha conseguido, al menos ya lleva ocho semanas en cartelera y está en Amazon Prime, recién se estrenó en México y Brasil es decir, creo que ha tenido una respuesta positiva.
El presidente Petro en su momento era integrante de la guerrilla M-19, eso abona al interés de la película.
*ARISTEGUI NOTICIAS

