La vedette relató que cuando era menor de edad, el conductor le exigía una serie de cosas para poder aparecer en Siempre En Domingo
Una de las figuras más importantes en el espectáculo mexicano es Liliana Mendiola Mayanes, mejor conocida como Lyn May. Nacida en 1952 en Guerrero, desde muy joven tuvo que trabajar para ayudar a su familia; de acuerdo con declaraciones de la propia actriz, a los13 años fue mesera en un restaurante del Mercado Central de Acapulco.
Fue ahí donde conoció a un marinero 30 años mayor que ella y comenzó una relación que duró cinco años y en donde fue madre de sus dos hijas; lamentablemente la unión estuvo marcada por la violencia doméstica y los abusos sexuales, por lo que regresó a Acapulco luego de separarse del hombre.
Después, Lyn May debutó como bailarina en el popular cabaret El Zorro, donde pronto destacó por su carisma y habilidad para combinar sensualidad y técnica en cada presentación. Su talento la llevó poco después a Tropicana, uno de los centros de espectáculos más emblemáticos de la época, donde tuvo la oportunidad de compartir escenario con figuras como Germán Valdés “Tin Tan“, experiencia la consolidó en el espectáculo mexicano.
Lyn May destapa los tratos machistas de Raúl Velasco en Siempre En Domingo
El creciente reconocimiento que obtuvo en Acapulco atrajo la atención de productores de la capital, y no pasó mucho tiempo antes de que Raúl Velasco la invitara a integrarse al ballet del célebre programa Siempre En Domingo, uno de los espacios televisivos más influyentes de los años 70.
Bajo la coordinación de la también vedette Olga Breeskin, Lyn May perfeccionó su repertorio artístico aprendiendo bailes polinesios, danzas tribales y ritmos hawaianos y tahitianos, que más adelante se convertirían en parte esencial de su estilo escénico y de la imagen exótica con la que sería reconocida a nivel nacional.
Sin embargo, detrás de los reflectores todo era aún más complicado ya que en una entrevista reciente con el programa Sale el Sol, Lyn May reveló los difíciles momentos que enfrentó en los primeros años de su carrera televisiva, cuando aún era menor de edad. De acuerdo con su testimonio, Raúl Velasco tenía exigencias bastante machistas para que ella pudiera continuar en el programa.
Durante su conversación relató que Velasco le hacía exigencias relacionadas con su vestuario, pidiéndole constantemente que mostrara más piel de la que ella consideraba adecuada para su edad. La vedette explicó que en ese tiempo no se atrevía a oponerse a sus peticiones, ya que temía ser retirada del elenco o perder la oportunidad de seguir apareciendo en pantalla.
Por ello, describió que el ambiente laboral era bastante complicado ya que todo estaba dominado por el conductor. Todo esto sucedió cuando ella tenía aproximadamente 17 años, lo que la ponía en una situación vulnerable ya que quería conservar su trabajo y continuar creciendo profesionalmente, pero al mismo tiempo se sentía incómoda con las exigencias que recibía.
Raúl Velasco, uno de los conductores más populares de México durante tres décadas, creó con Siempre En Domingo una plataforma clave para artistas emergentes. Sin embargo, la conductor también fue señalado por su carácter autoritario y exigente con las mujeres que participaban en sus espacios televisivos.
Era muy exigente, era muy enojón, siempre me estaba diciendo que le subiera a la falda que estaba muy larga. Le molestaba, él quería que enseñara uno más calzones […] Me quedaba callada, porque si le decíamos algo, nos corría. Éramos como 12 chicas, dijo Lyn May en dicha entrevista.
El testimonio de Lyn May ofrece una mirada clave a los mecanismos de poder que operaron (y en muchos casos siguen operando) en la televisión y espectáculo mexicanos. Su experiencia con Raúl Velasco y Siempre En Domingo pone en evidencia que el éxito puede venir acompañado de presiones ocultas.
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