•He aquí una lista de la estrategia con que cada secretario del gabinete legal se promovió ante el jefe máximo y que al final del día ha llevado al gobierno de Veracruz al desquiciadero social
Influenciable, cada uno de los secretarios del gabinete legal del gobierno de Veracruz se ha vendido ante Javier Duarte, unos pensando en la sucesión.
Por ejemplo:
Gerardo Buganza se ha promovido como el político implacable que ni de chiste es tapadera, aun cuando, y por ejemplo, cabildeara lo suficiente en el fidelato para que su hijo fuera nombrado investigador de tiempo completo, la categoría más alta, de la Universidad Veracruzana.
Adolfo Mota se vendió como el amigo del senador Emilio Gamboa Patrón y como el joven político más experimentado del gabinete, además con la imagen de un político codo, mejor dicho, avaro, y por tanto, ahorrativo y que, bueno, la Auditoría Superior de la Federación lo ha desnudado con el caso de su cuñado como director de las Escuelas de Tiempo Completo.
Érick Lagos Hernández se vendió como un siniestro personaje capaz de todo con tal de dar resultados, desde, y por ejemplo, organizar mítines de Antorcha Campesina para aclamar al jefe, incluso, hasta traicionar a su amigo de toda la vida, José Cristhian Morales Carreto.
Alberto Silva Ramos se vendió como el José Marat que le escribía los discursos políticos dado su dominio en la materia, aprendida cuando trabajaba con Jorge Carpizo McGregor en la Secretaría de Gobernación, pero también como el dandy de buen gusto y frívolo, ególatra, enamorado de sí mismo.
Luis Ángel Bravo Contreras se vendió como el showman, capaz de hacer cosas en la vida que nunca, jamás, se atrevería Duarte, como por ejemplo, hacer la competencia a Mister Bean en el ranking de caras y gestos, además de que era un político impoluto e impecable.
Édgar Spinoso Carrera se vendió ante Duarte como el fino y exquisito junior, influenciado por el karma y la buena vibra, unidos más porque ambos perdieron a sus padres cuando eran niños. Duarte, al suyo, a los 8 años de edad, y Spinoso, a los 11 años.
Ricardo García Guzmán se vendió como el político justiciero, impecable, sin pasado que lo condene, lleno de miel a sus oídos, que controla los grupos políticos del norte de Veracruz, tan olvidado por todos los gobernadores.
EMPINARON A DUARTE
Arturo Bermúdez Zurita se vendió como el general de cinco estrellas de West Point y el general de la Interpol que también se da tiempo para el negocio como, por ejemplo, su holding turístico de doce hoteles, más su rancho con ganado y animales exóticos de la selva.
Harry Grappa se vendió como el genio de los negocios a la sombra del poder, además del ejército de barbies que desde el chirinismo ha manejado como a cada rato recuerda Mario Tejeda Tejeda, entonces tesorero del CDE del PRI con Felipe Amadeo Flores Espinoza, tiempo aquel cuando miraba a Harry como un gran tablajero.
Marco Antonio Aguilar Yunes y su familia, heredera de la casta del general Cándido Aguilar, el yerno de Venustiano Carranza, gobernador de Veracruz, inició la relación amical con Duarte desde la adolescencia, a partir, digamos, de los 8, 9 años de edad, cuando llegó a vivir en Córdoba y, por tanto, allí domina la relación amical.
Jorge Carvallo (el hijo más ruin que he tenido dice su padre) se vendió como el político barbaján para quien, igual que su gurú Carlos Hank González, político pobre es pobre político, y tal cual ha operado con desparpajo desde el Veracruz de Fidel Herrera.
Érik Porres Blesa vendió ante el jefe máximo el apellido de abolengo. También, claro, su biografía panista como secretario particular de Manuel Espino, entonces líder nacional azul, ahora cobijado en las valencianas de Dante Delgado, luego de un ratito con el fideduartismo.
Ramón Ferrari Pardiño se vendió, primero, como un mapache electoral en Córdoba al lado de Víctor Moctezuma, el gran mapache, para ganar los comicios de diputado federal. Luego, se vendió como el gran cocinero de mariscos, y después, con su diccionario de chistes y chismes sexuales, el Jo Jo Jorge Falcón boqueño.
Tal cual está perfilado el gabinete legal que ha llevado a Veracruz al desquiciadero político y social.

