
Por Edgar Hernández
Un verdadero milagro necesita Elizabeth Morales García para ganar.
Pocas veces en la historia de Xalapa se ha visto tanta unidad, pero en contra de la aspirante a la diputación federal. Su paso por la alcaldía, aunada su reputación pública la tienen en la lona.
La lista de contrarios es muy larga.
Los ex alcaldes Ricardo Ahued, David Velasco, Rubén Pabello, Carlos Rodríguez y en lo bajito el propio Américo Zúñiga no le darán su voto.
Mención aparte merece el también ex alcalde Reynaldo Escobar, quien le tiene particular desprecio y cero voluntad por todo lo que hizo por ella y el pago que le dio.
El rector de la UX, Carlos García Méndez, quien con su esposa tanto le ayudaron en sus primeros años cuando no era nada, cuando llegaba al campus con botas mineras y vestimenta de hombre a pedir chanza de ser maestra de ceremonia de los eventos escolares, para después pagar con desprecios e insultos.
Y esa campaña de odio desatada en las redes día y noche donde la satirizan de una fea manera, de forma muy ofensiva.
Muerto don Mario Vázquez Raña ¿quién podrá ayudarla si Beatriz Paredes ya se anuló de tanto pedirle a Fidel y a Javier?
A la par el aspirante Carlos Luna está en primera fila muy azul para arrastrarla aprovechando, al igual que Uriel Flores el voto ciudadano en contra.
A la par se mueve un hombre de gran prestigio que quiere lo mismo.
El Partido del Trabajo irá en alianza electoral con el PRD sólo para el distrito de Xalapa Urbano, apostando por Magno Garcimarrero Ochoa.
Magno es muy querido en Xalapa.
Al primer priista Javier Duarte, le han dicho que así le apueste por una vaca en contra de Elizabeth, la vaca será la triunfadora, como lo ha sido el candigato.
A Elizabeth, la desprecian los colonos, los ambulantes, la iniciativa privada que la ha dejado plantada, su propia militancia y, lo más importante, la familia jalapeña.
A esta señora no le perdonan ni le van a perdonar haber prostituido la política en la capital a la que saqueó sin freno ni medida, en donde montó un escenario de libertinaje ofensivo para las buenas costumbres y el decoro social.
La Morales García va por la diputación –también quiere en su momento la senaduría- con todo un hándicap en contra.
Trae en la bolsa 116 millones, de los suyos, para ganar, pero cómo ganarle a la voluntad ciudadana en contra… ni con la ayuda del INE.
El padrón de electores creció en Xalapa de manera inusual este inicio de año. La gente se está preparando.
Tiempo al tiempo.

