Por Edgar Hernández*
“¡Dios me dio una nueva oportunidad de vida y la quiero aprovechar al máximo!”
Adelantado el proceso sucesorio en el marco de la reforma constitucional que habrá de permitir una próxima elección a gobernador de dos años, la clase política se define y los aspirantes se ponen en línea de arranque.
Aunque en realidad no son tantos.
Solo uno, el primero, el único que ha levantado el dedo ha sido el diputado federal Alejandro Montano Guzmán, fiel exponente del alemanismo que cuenta con la simpatía de la cúpula castrense y mantiene una fuerte cercanía con el gabinete que encabeza el titular de la Secretaría de Gobernación, que encabeza Miguel Ángel Osorio Chong.
El famoso “Capi” antes del lanzarse al voladero cumplió con el rito que marca el libro de la política de dar cuenta de su interés por jugar la gubernatura de dos años y así hacérselo saber al primer priista y jefe de las instituciones nacionales Enrique Peña Nieto, a su jefe político y amigo de una vida Miguel Alemán Velasco y al jefe de la plaza, el gobernador Javier Duarte.
“Yo no me quedaré atrapado en el hubiera”, dijo a su familia cuando tomó la decisión. Recuerda además un pasaje de la vida del hoy presidente de la República quien cuando fue diputado local manifestó que sería gobernador y presidente de México “¡y lo cumplió! En la vida todo se puede, quien pone los obstáculos es uno mismo”, sostiene.
Muestra además sus prendas.
Cuenta con un proyecto de rescate emergente de Veracruz para los siguientes dos años a partir de su eventual asunción a la primera magistratura estatal por la vía de un gobierno de transición que garantice la seguridad pública estatal, que reordene gasto y pago de la deuda pública, la puesta en marcha de un plan de rescate social en el marco de la lucha contra el hambre y llamar a la consulta ciudadana para que con la autorización del Congreso del Estado, se cree una Contraloría que pare en seco la corrupción.
Se compromete asimismo con los veracruzanos y con la clase política local con quien guarda no solo relación sino cercanía, para sentar las bases de una sucesión –la del 2018- de terciopelo con el más absoluto respeto a la participación política.
Alejandro Montano, oriundo de Xalapa, con 56 años de edad y un profundo conocedor de las entrañas del poder, ha cuidado en mantener una relación institucional de respeto y afecto político con el presidente Peña Nieto, quien a su vez le guarda reconocimiento desde la toma de posesión en el Congreso de la Unión cumplida sin la estridencia vivida cuando rindió protesta como Presidente constitucional Felipe Calderón, quien prácticamente huye por la parte de atrás del pleno.
El veracruzano tiene además una estrecha alianza partidaria con su coordinador legislativo, Manlio Fabio Beltrones, con quien se reencuentra en el Congreso de la Unión y quien le ha manifestado simpatía por su decisión de jugar la gubernatura. De Beltrones se habla incluso en los círculos políticos federales que será el próximo presidente del CEN del PRI nacional.
“Yo sí le entro por la de dos años”, declaró Montano hace más de seis meses cuando por primera vez se empezó a hablar de manera formal de una iniciativa en ese sentido de parte del gobernador Javier Duarte.
Presidente de la Comisión de Desarrollo Social en San Lázaro, ha insistido: “Dos años alcanzan para muchas cosas, para organizar, relanzar y hacer muchas actividades útiles para el estado y aportar para el progreso de Veracruz”.
Montano asegura que ello es posible ya que la entidad cuenta con riquezas naturales infinitas “y lo más importante, su gente, hoy recelosa por el comportamiento de una clase gobernante que no ha cumplido a cabalidad. Y es que para salir del rezago social no se puede perder de vista que el gobierno debe ir de la mano de la sociedad”.
Militar actualmente en retiro, el diputado federal del PRI también pertenece a las comisiones de Gobernación y Seguridad Pública.
En su temprana juventud se formó políticamente con el ex presidente Miguel Alemán Valdés, de quien fue su asistente, luego su jefe de seguridad, responsabilidad que continuaría con Miguel Alemán Velasco.
“Empecé a trabajar con la familia Alemán desde los 15 años. La amistad viene desde mi abuelo que fue asistente del general Miguel Alemán González”.
Alejandro proviene del esfuerzo.
De una familia numerosa –Pablo Montano y Antonia Guzmán fueron sus padres- que lo obligó a salir a trabajar prácticamente desde adolescente. Fue mecapalero en Jamaica y taxista en el DF y de muy joven casó con María Eugenia Bermúdez con quien procreó tres hijos –Alejandro, Mónica y María Eugenia- y es orgulloso abuelo de Renata y Fátima.
“También vendí tortillas. Mi tía tenía una tortillería y yo me paraba a las cuatro de la mañana para empezar a hacer las entregas”, dice quien también vendió elotes y lechugas desde los 12 años. En Xalapa vivió hasta los ocho años.
Cuando el alemanismo ocupó la titularidad de Seguridad Pública garantizando la paz social en ese sexenio 1999-2004 y ya en las postrimerías de ese sexenio fue citado de manera insistente en la terna sucesoria que finalmente se llevaría Fidel Herrera Beltrán.
Ya en plena Fidelidad, se desempeñó como diputados local y Presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado al cuyo fin se retiró a dirigir el diario Milenio, El Portal.
“Hoy guardo tiempos, pero estoy trabajando por la de dos”, insiste tras señalar que un equipo interdisciplinario trabaja en el proyecto que dará a conocer a la opinión pública y a su partido, el PRI, una vez concluido el proceso electoral federal, es decir, hacia agosto de este año.
El robusto político, siempre de buen humor y considerado como “muy hogareño”, iniciará un recorrido por toda la entidad veracruzana para recoger el sentir de los 212 municipios y al mismo tiempo exponer su propuesta que en tiempos electorales habrá de formalizar a través del PRI.
En realidad Montano es un adelantado a su tiempo, pero respetuoso de los mismos.
De la Fidelidad se niega a calificar y al Duartismo le presenta sus respetos “porque quien es institucional nunca se equivoca” considerando que una vez concluido ese periodo se deben dar los pasos para la gestación de un nuevo proyecto que cambie la fisonomía de Veracruz, “sin desgarres ni venganzas personales.”, dijo a este reportero en charla informal este viernes en que está de plácemes por la titulación como abogada de la menor de sus hijas, María Eugenia.
Testigos de la charla y presentes en el evento el jurista Francisco Berlín, el notario Toño Limón, el rector de la UX, Carlos García Méndez, el agudo analista político Alfredo Bielma y el litigante Jorge Reyes Peralta.
“No voy a barrer para atrás porque es una lamentable pérdida de tiempo pero tampoco permitiré acciones de corrupción o mal gobierno. Un gobierno de transición debe sentar las bases del cambio y llevarle la tranquilidad a la familia veracruzana agobiada por la inseguridad y la pobreza”, agregó.
¿Cómo se debe ser en política?, se le preguntó.
-Se debe ser coherente. Se debe asumir el papel que tú quieres desarrollar. Yo he sido consecuente y no me ha ido mal. Estamos unidos como familia y los problemas los dialogamos, esa es la real democracia de la familia, uno es el guía del hogar pero si me equivoco me lo dicen. Y en ese paragón creo que debe moverse Veracruz”.
Montano piensa en el futuro, pero no pierde de vista el día, lo cotidiano. “Me gusta empezar como si fuera mi primer día, como si fuera mi primera oportunidad”.
En alguna oportunidad le preguntaron cuál ha sido su mayor dolor, su mayor tristeza, a lo que devolvió que “en 1985 me detectaron cáncer y me desahuciaron y quiero decirte que yo soy uno de esos milagros que están registrados en San Rafael Guizar y Valencia. El cáncer lo superé y si Dios me dio una nueva oportunidad de vida, la quiero aprovechar al máximo todos los días”.
“Pero además, agrega, me dolió la muerte de mi papá ya que fue intempestiva y aun no supero la muerte de mi mamá quien murió de cáncer cerebral, tratamos de luchar con todo, pero Dios la necesitaba. Y la última, lo de mi hermano Martín, que falleció a la edad de 45 años de una pancreatitis, se le realizaron 36 operaciones; fueron terribles tres meses y días, todo eso me ha marcado, estuve tan cerca de esas muertes y fue tan complicado”.
¿Qué más?
-Pues nada más… en alguna ocasión me preguntaron si tengo más amigos o enemigos a lo que he respondido que al menos a los amigos yo los escogí, los enemigos me escogieron, yo no tengo enemigos.
Siendo muy joven Alejandro quiso ser mecánico, también policía federal, pero no se le dio… a la vuelta de una vida la política le ganó.
“En realidad todo ser humano tiene ilusiones, pero tampoco nos podemos soltar, no podemos pensar que se va a dar todo en la vida, porque también se puede dejar todo… la vida no es de rapidez, es de resistencia. La vida es de gran trayecto y de gran proyecto”.
Y concluye:
“Hoy mi camino es Veracruz y aquí estoy”.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo

