La crónica de hoy: Venta de pescados y mariscos antihigiénica

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ALEJANDRO HERNÁNDEZHoy, según la tradición católica, empieza la cuaresma, periodo de reflexión previo a la Semana Santa y en el cual este miércoles (de ceniza), y todos los viernes de las semanas que dura, no se come carne. Ya de entrada la prohibición parece una burla, pues a como está la economía en Xalapa, y en el país entero, comer carne no sólo no es pecado sino que casi es la gloria misma. Pero bueno, para aquellos pudientes que sí la acostumbran todos los días, la tradición les permite una prerrogativa para no pecar los viernes: comer pescado.

Aunque si no tienen las debidas precauciones, y dadas las condiciones en que se comercializan los productos del mar en Xalapa, no en el pecado sino en la prerrogativa se podría llevar la penitencia.

Nuestro “mercado” de pescados y mariscos se encuentra principalmente en la zona de La Rotonda, y salvo en uno o dos locales que sí cuentan con cámara frigorífica, todas las demás pescaderías venden sus productos prácticamente en la calle, en taras de plástico con hielo. Casi todos los vendedores se encuentran ubicados en locales pequeños, no aptos para el comercio de ese tipo de mercancía. La higiene en el manejo de los pescados y los mariscos deja mucho que desear, pues el agua del deshielo es arrojada a la calle, ocasionando que ésta se encharque y sirva de caldo de cultivo para diferentes microorganismos nocivos para la salud humana. Asimismo, el manejo de los deshechos no es el adecuado, pues éstos son acumulados en bolsas dentro de los locales hasta que pasa el camión de la basura, atrayendo hasta entonces moscas y otros insectos.

Todos los días, pero más durante las temporadas de Cuaresma y Semana Santa, el olor a pescado se puede sentir a varias cuadras alrededor de esa céntrica zona de la ciudad, pues la venta ocurre casi completamente en la calle, lo mismo que el abasto de las pescaderías, que se da a bordo de camioneta en las calles aledañas. En la zona existe un tragatormentas (alcantarilla para el agua de lluvia) a donde va a parar toda el agua del deshielo y del lavado de rejas de plástico y pisos la cual, mientras no llueve sólo se acumula en el fondo de esa instalación de drenaje, ocasionando fétidos olores y las consecuencias obvias de mantener agua contaminada encharcada.

Ya va siendo necesario que el Ayuntamiento contemple el traslado de los vendedores de pescados y mariscos a una zona exprofeso para la venta de tales productos, quizá en la Central de Abasto, lo cual sería lo más lógico, pero si no tal vez adecuando las decenas de locales vacios que se encuentran en el mercado Rendón, por ejemplo, lo cual no sólo evitaría los problemas de hacinamiento y falta de higiene de la zona de la Rotonda, sino que también reactivaría a ese mercado, el cual lentamente languidece como uno de tantos elefantes blancos producto de la improvisación de la que tanto adolece la función pública municipal.

Mientras eso ocurre, estimado lector, si compra pescados y mariscos, revíselos cuidadosamente y lávelos muy concienzudamente.

 

Comentarios o sugerencias: motardxal@gmail.com