Luego de “exhaustivas” encuestas (hechas apenas al .001% de la población xalapeña), éstas revelaron que 8 de cada diez habitantes de Xalapa están de acuerdo con las medidas contenidas en el Plan de Movilidad Urbana.
Dejando de lado lo que ya habíamos comentado aquí antes acerca de la fiabilidad de la encuesta, hecha a tan pocas personas y bajo condiciones muy ambiguas, el caso es que el Ayuntamiento ya “consiguió” el aval de la ciudadanía para empezar a aplicar la primera fase del mentado Plan de Movilidad, la cual consistirá en retomar el cambio de sentido a las avenidas Américas y 20 de noviembre, realizado como prueba piloto durante el trienio del grismente célebre David Velasco Chedraui. A estos cambios de sentido lentamente, como ha sido todo en la administración de Américo Zúñiga Martínez, se le irán agregando los de otras avenidas de la ciudad, esto para ir conformando una red de pares viales que, rogamos encarecidamente a la Providencia, sirvan de algo.
Aunque la mera verdad, aun y cuando el Ayuntamiento de veras trabajara para mejorar la vialidad de la ciudad, reestructurando rutas de camiones, haciendo una reingeniería vial a profundidad y mejorando la calidad del transporte público, de poco serviría su esfuerzo si la ciudadanía no pone de su parte.
No basta más que salir a dar una vuelta por cualquier parte de la ciudad para darse cuenta que vivimos en la anarquía vial más terrible. En esta ciudad todos hacemos lo que queremos sin la menor consideración, ni para el Reglamento de Tránsito ni para nuestros conciudadanos; así de simple.
Todo mundo se estaciona donde le place, y si la grúa levanta su auto se enoja al grado de la indignación, incluyendo banquetas, isletas virtuales, entradas de cocheras, lugares para personas con discapacidad, etcétera. Cualquiera da vueltas prohibidas, se pasa los altos en los semáforos, aparta lugar para estacionarse poniendo piedras o huacales de madera, se para en doble fila y todas esas “linduras” que se hacen en el nombre de “quítense que ahí les voy”.
Xalapa es una ciudad culta, o al menos de eso se presume, por tanto una de las muestras más claras de que los xalapeños hemos mamado de esa cultura legendaria sería la de tener una correcta y sana convivencia vial. De no cambiar nuestra perspectiva acerca de la movilidad urbana, disminuyendo el uso del automóvil, usando transportes alternativos o el transporte público, considerando más al peatón, etcétera, ningún plan o programa de gobierno resolverá nada y seguiremos, como hasta ahora, viendo cómo disminuye nuestra calidad de vida y cómo nuestros nervios se colapsan porque en nuestras calles ya no es posible transitar.
Un gran ejercicio de conciencia, y de disposición, habremos de llevar a cabo ahora que, por fin, el alcalde ya empezará a hacer algo en concreto por la vialidad de la ciudad.
Participemos, quejémonos menos y cooperemos más, para que esto, literalmente, empiece a caminar, pues hagan de cuenta que hemos estado en un embotellamiento que ya dura cinco o seis periodos municipales.
Tengan un muy buen fin de semana y por aquí nos vemos el lunes.
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