Ya bastante abusivo es el hecho de obligar a los peatones a cruzar las calles mediante puentes peatonales, para que los automovilistas puedan circular sin desgastar sus tobillitos pisando el pedal del freno, como para que todavía las autoridades (in)competentes no les den mantenimiento a dichos armatostes.
De todos los puentes peatonales que existen en la ciudad, y en la carretera a Coatepec, la gran mayoría se encuentra en muy malas condiciones sin que, pese a las quejas de los usuarios, las autoridades correspondientes les den siquiera una manita de pintura. En el caso de Xalapa los puentes, según sé, se encuentran “concesionados” a alguna empresa de publicidad desde el trienio del grismente célebre David Velasco Chedraui. Dicha empresa, a cambio de usarlos como base para poner anuncios espectaculares, tendría la obligación de darles mantenimiento.
Esto, por supuesto, no es así, toda vez que todos se encuentran oxidados, lo menos, y varios de ellos están a punto de ser patentados como puentes mecedoras, pues cuando son usados por varias personas a la vez se bambolean peligrosamente, además de tener los pisos rotos y con láminas levantadas, lo que no sólo podría causar que alguien se quebrara una pierna sino que también podría sufrir severas cortadas. Esto no contando, además, la invasión de vendedores ambulantes de que están siendo objeto, situación evidente en el que se encuentra frente a los edificios del Poder Judicial y a conocida plaza comercial, sin que la Dirección de Comercio Municipal parezca darse cuenta que los laterales de dicho puente ya se encuentran ya casi cubiertos de lonas, las cuales cubren de la lluvia a los puestos de discos piratas que ahí todos los días son instalados.
Los puentes peatonales, estructuras que son símbolos de la discriminación más patente, pero más disimulada que existe, pues sirven para privatizar los espacios públicos, en este caso las avenidas que pasan debajo de ellos, en beneficio de unos cuantos, los que manejan un automóvil, son, pecando ya de tolerantes ante un evidente abuso consentido social y legalmente, un mal necesario, por tanto lo menos que podrían hacer las autoridades sería darles el mantenimiento adecuado o, en el caso de los puentes de Xalapa, usufructuados por una empresa particular, obligar a los concesionarios a hacerlo tal y como, se supone, debería de ser.
En otro orden de ideas. Dice el alcalde, Américo Zúñiga Martínez, que su gobierno es el máximo impulsor del uso de la bicicleta como transporte alternativo. Aunque yo lo dudo, pues si eso fuera en lugar de utilizar las bicicletas, que compró la señora Morales para su famosa Ciclovía Educativa, para que la gente las use dando vueltas al parque Juárez los domingos, bien podría utilizarlas para crear una o dos estaciones piloto de “Ecobicis”. Una podría estar en la Normal Veracruzana y la otra en el centro histórico, lo cual daría un servicio invaluable a muchos xalapeños que transitan entre esos sitios. La avenida Xalapa, Ávila Camacho y Enríquez, son rúas que se prestan para hacerlo de una manera bastante viable. Ojala que el Ayuntamiento hiciera algo que en verdad demuestre lo dicho por el alcalde, para que no se quede en una mera declaración demagógica y oportunista, como tantas otras.
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