La crónica de hoy: Dinero por carretadas

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ALEJANDRO HERNÁNDEZLa democracia a la mexicana, que se paga con recursos del erario, y a veces con otros, que provienen de fuentes con intereses bastante oscuros, se hace presente en cada temporada electoral, ya sea repartiendo despensas, cemento, láminas, cobijas, camisetas, etcétera o, de plano, dinero en efectivo.

Cuando uno ve los mítines de los candidatos de los partidos contendientes, abarrotados de gente que, banderín, matraca o cachucha serigrafiada en mano, los vitorean, uno podría creer que la pasión política es una característica del pueblo mexicano, sin embargo, cuando se comparan esas multitudinarias muestras de efusión partidista con el terrible abstencionismo, que es la constante de nuestro sistema electoral, como que algo no cuadra.

¿Qué es lo que pasa entonces?, ¿en dónde está la falla del sistema que tanto dinero nos cuesta? Pues, según yo, precisamente en el exceso de recursos que se destina para las elecciones. Y expongo mi punto: los partidos políticos pareciera que se basan en la máxima de: que se vea montón aunque no voten. Y lo aplican a mítines, elección de precandidatos, designación de candidatos y todo evento en donde entre más borlote más sensación de triunfo. Es decir, lo importante es que se vea la “unidad” de la militancia y el “arrastre” del partido y sus candidatos, que si hay votos después o no eso ya se verá como se arregla. Para lograr esos mítines espectaculares se recurre al clientelismo partidista, que es el regalo de cosas, o la promesa de bienes y servicios, a cambio de la asistencia a los actos convocados. Y cuando la cosa urge y no está bien visto repartir ningún artículo que incrimine al partido o candidato en malas prácticas electorales, pues se procede a pagarle al “militante” en efectivo por su valiosa asistencia. El exceso de dinero, entonces, ha envilecido la democracia.

Así, por ejemplo, para el nombramiento de la candidata de “unidad”, Elizabeth Morales García, según lo dicho a este columnista por algunas personas que asistieron a dicho evento, pagaron a cada asistente hasta doscientos pesos, más el transporte, claro está. Para el mitin de cardenistas de ayer miércoles, que no cantan mal las rancheras en eso de soltar billete, por medio de la red de Wathssapp se estuvo convocando a las personas a asistir prometiéndoles un pago de cien pesos. La cita era en las escalinatas del parque Juárez y el texto de convocatoria era conmovedor: Se solicitan jóvenes comprometidos para que protesten a favor de los pobres, los discapacitados (sic), las madres solteras, etcétera. Habrá un pago de cien pesos…

Si de casualidad, estimado lector, pasó ayer por la Plaza Lerdo y vio el número de personas ahí reunidas, no tendrá más que calcular el número de ellas y multiplicarlo por los cien pesos prometidos para tener una idea de la cantidad insultante de recursos que los partidos gastan, recursos que, por supuesto, no salen de su bolsillo sino del nuestro, vía nuestros impuestos o de lo que el país produce. Esta democracia, tan ramplona y mercenaria, no es lo que merecemos, ni tampoco los gobiernos que de ella emanan. Bien lo dijo González Iñarritu en la ceremonia de los Óscares.

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