La crónica de hoy: Austeridad estatal ¿Servirá de algo aún?

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ALEJANDRO HERNÁNDEZLuego de cinco cambios de titular en la Secretaria de Finanzas y Planeación, y a dos años de terminar el sexenio, el gobierno de Veracruz, por fin, se va a apretar el cinturón y ha anunciado un plan de ajuste y austeridad.

Tanto el cambio de secretario, como el ajuste al gasto, ha sido bien visto por la ciudadanía en general, aunque la pregunta obligada es, ¿servirá de algo aún? Es decir, los dispendios en todas las secretarías y oficinas del gobierno estatal han sido más que evidentes, si bien no desde que empezó esta administración, porque las finanzas quedaron muy endebles con el cambio de estafeta, sí apenas empezó a encarrilarse. Los viajes al extranjero de funcionarios, con cargo al erario; los ostentosos cuerpos de seguridad para muchos de ellos, incluso para aquellos que no lo necesitaban dadas sus funciones no cercanas a la seguridad o al combate del crimen; las camionetas de lujo y los helicópteros para trasladarse, etcétera, no fueron limitados para nadie, esto es parte de lo que ha ido sumiendo al Estado en una crisis que, aunque siempre se niega, es evidente que existe, pues qué caso tendría ajustar el gasto si las cosas fueran viento en popa.

Y es que aunque por la oficina principal de Finanzas y Planeación pasaron las mentes más brillantes del gabinete, a saber: Tomás Ruiz González, quien actualmente es secretario de Infraestructura y Obras Públicas; Salvador Manzur Díaz, hoy delegado de Banobras; Carlos Aguirre Morales, quien permanece en Finanzas en otra área; Fernando Charleston Hernández, que regresó a su diputación federal y el último de la lista, pero no de la función como ya se vio, Mauricio Audirac, ninguno de ellos logró enderezar el barco de los dineros del estado, incluso alguno, ante las presiones que enfrentó, vio mermada su salud y decidió mejor regresarse a donde estaba.

Hoy, el nuevo secretario, Antonio Gómez Pelegrín, tiene la encomienda de hacer lo que debió hacerse desde hace, cuando menos, tres años: revisar que no haya gente cobrando en dos dependencias al mismo tiempo, práctica bastante común; revisar los tabuladores para ver si los que cobran en la nomina estatal reciben lo que deben recibir o se están “yendo lisos” con sus chequecitos; se van a revisar los arrendamientos de oficinas, se va a reducir el personal de seguridad, del cual presumen hasta las secretarias de algunos jefes de oficina y, algo que tiene muy inquietos a la gran mayoría de los trabajadores del estado, se va a cambiar el carácter de las dependencias, de organismos descentralizados a desconcertados, a fin de reducir estructuras y costos, lo cual supone un cambio en las condiciones contractuales de muchos de ellos, por ende un ajuste en sus percepciones, pero más que nada en sus planes de retiro y prestaciones laborales, algo que cuando se empiece a aplicar, estoy seguro, va a generar mucha tensión y descontento.

Dice el dicho que más vale tarde que nunca, pero en el caso de Veracruz y su ajuste de gastos de última hora la pregunta, repito, es obligada; ¿aún servirá de algo?

Tengan ustedes un buen fin de semana y por aquí nos vemos el lunes.

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