“La criptosecta ha secuestrado a nuestros hijos”

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Una cuarentena de familias denuncian que IM Academy “lava el cerebro” a jóvenes y les separa de su entorno

Un auténtico fenómeno de masas entre la juventud, con sede central en Nueva York. Ellos creen haber dado con la fórmula mágica para ser ricos sin trabajar; sus padres ven cómo pierden a sus hijos, a los que les “lavan el cerebro” y convierten en comerciales de la empresa.

La historia empieza siempre con los cursos que IM Academy ofrece online. “No vimos mal que lo hiciese”, recuerda Raquel, de 53 años, arrepentida de habérselo pagado a su hija. Ella, como el resto de madres de este reportaje, habla con nombre ficticio para preservar lo que queda de relación con ella. En dos meses, dejó los estudios, y ya solo se dedicaba al “desarrollo personal”: tareas de “captación y consolidación dentro de la secta”, define Raquel.

Los cursos de IM Academy cuestan 150 euros al mes. Pero si cada alumno capta a dos personas, la formación sale gratis. A partir de tres, empieza a ganar dinero y subir en el escalafón de la organización: con tres clientes pasas a ser Platinum 150; con 12, Platinum 600 (ingresas 600 dólares) y así hasta llegar a la cumbre, la de chairman, con 30.000 suscriptores. Se trata de una “práctica de venta piramidal”, según la denuncia que varias familias presentaron a la Policía Nacional y que culminó el 23 de marzo con la detención de ocho personas, que están en libertad provisional. Este diario ha intentado sin éxito contactar con IM Academy para conocer su versión.

”Te vas a hacer rica. Tus padres no lo van a entender, ni tus amigos. Eres una visionaria que estás con los tiempos de hoy”, reproduce Raquel, sobre los mantras que repetía su hija. “Se convirtió en otra persona”. El día que sus padres se negaron a seguir pagándole los cursos, “cogió la mochila, se largó y hasta la fecha”, lamenta su madre. “Se ha olvidado de su familia, de su grupo de amigos… No sé ni dónde vive. Y ahora soy su enemiga porque no la entiendo y no la apoyo”.

Otro elemento en común es la rapidez. El hijo de Ángela, de 18 años, empezó a interesarse y en nada estaba “24 horas al día” enganchado. “Ha cambiado su forma de hablar, de mirar…”, lamenta, por teléfono. Ella ha logrado mantener buena relación con él, guardar las formas, pero está desesperada. ”El psicólogo me dice que no puedo criticar al grupo”, explica, sobre la asistencia que recibe desde que se sumase al grupo de apoyo de RedUNE, la red de prevención del sectarismo y del abuso de debilidad. ”Se levanta, se pone al ordenador y cuando sale es para captar a nuevas personas”. Ángela está “cansada, agotada y cabreada” de ver cómo su hijo ha acabado “en una secta monetaria”. Él también ha dejado los estudios.

 

El hijo de 19 años de Marta se salió de IM Academy hace tres meses, pero guarda rencor a su madre por ello. En el medio año que estuvo en el grupo, hacía cosas raras, como escribir un diario con frases como “soy Platino 500, soy exitoso, tengo mis coches”. Todo se basa en la “visualización”. Él, como los demás, dejó el grado superior. Ya no ha vuelto a ser el mismo. “No se ha vacunado. Cree que todo es un montaje, hasta la guerra de Ucrania”, lamenta su madre. Sigue a “grupos raros” y hace compras de “supervivencia”, como cerillas o linternas. “Se ha vuelto obsesivo”, resume, y ha “desconectado de su familia”. Marta duda incluso de que, a pesar de estar trabajando y no tener tiempo, no haya vuelto a IM Academy. El problema, repite la mujer, no es que pierdan dinero, es “el lavado de cerebro” y que los ponen “en contra de los padres”.

Marc, veinteañero, ha participado en charlas de IM Academy. Pero no acabó de verlo claro. “El 95% son charlas de una película de final feliz, no de trading”, cuenta. Él, a diferencia de su hermano, enganchado a la criptosecta, lo tiene claro: “¿Para qué voy a entrar ahí? ¿Para que un tonto me diga que tengo mentalidad de pobre? No, gracias”.

“Señales”: así funciona la supuesta estafa

La investigación judicial sobre las actividades de IM Academy en España se centra en operaciones de inversión presuntamente fraudulentas con criptomonedas. Los cursos de formación online y su estructura piramidal son solo la estructura que sustenta todo lo demás. La clave del entramado es lo que en el argot de la academia se conoce como “señales”: órdenes de inversión en determinados productos que la cúpula lanza a los cuadros intermedios y estos, a su vez, transmiten a las víctimas. El 23 de marzo, tras un año de investigación, la Policía detuvo a ocho personas por una presunta estafa que puede afectar a más de 2.000 jóvenes, algunos de ellos menores de edad. Albert F., Iván B., Cristian A. y José Francisco T. son algunos de los investigados por el Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid. La denuncia inicial, en nombre de las víctimas, les acusa de estafa, publicidad engañosa, coacciones psicológicas, organización criminal, y delitos contra la hacienda pública y contra la Seguridad Social.

Los investigados pudieron asistir al evento multitudinario de Badalona, que atrajo a miles de jóvenes. Todos ellos defienden las bondades de IM Academy y creen que es su vía hacia la “libertad financiera”. Los denunciantes son jóvenes que han pasado por esa fase, pero que, tras perder la esperanza y el dinero, han abandonado una plataforma que, dicen, tiene elementos de una secta. La formación online es “nula o escasa”, explica el abogado que presentó la denuncia, Carlos Bardavío. El esfuerzo de los profesores pasa del trading a la necesidad de que los alumnos atraigan a otros clientes. Y también en que se decidan a invertir. A través de un “link de referidos”, la cúpula lanza sus “señales”, que son órdenes de inversión sobre determinados productos financieros. Tanto si la operación sale bien como si sale mal, la cúpula siempre gana por las comisiones. Y las supuestas víctimas se convierten en un “instrumento de la estafa” porque acaban recomendando la operación.

Los “jefes de equipo” (los Platinum) reenvían esos enlaces por aplicaciones específicas y de grupos de Telegram. Y así consiguen también un pedazo del pastel. Ganan dinero, pero no por la inversión, sino por que otros cierren las operaciones previamente aconsejadas por los líderes. Para convencer a los alumnos, los captadores muestran cuentas de resultados con muchos ceros. Según la denuncia, esos documentos son parciales (se esconden las pérdidas), falsos o simples demos. En la plataforma se indica que ese tipo de operaciones están prohibidas.

Tomada De El País