El CEN del PRI ha nominado candidatos a gobernadores en nueve estados del país.
Cuatro salieron del senado. Claudia Pavlovich, Sonora. Ricardo Barroso, Baja California Sur. Ascención Orihuela, Michoacán. Ivonne Álvarez, Nuevo León.
Dos… del Congreso. Alejandro Moreno, Campeche, diputado federal. Héctor Astudillo, Guerrero, diputado local.
Uno, era alcalde. Roberto Loyola, Querétaro.
Uno más, secretario de Educación. Juan Manuel Carreras, San Luis Potosí.
Y otro, subsecretario de Comunicaciones en el gabinete Peñista. José Ignacio Peralta, Colima.
Como se advierte, la Cámara de Senadores, oh Héctor Yunes Landa, oh Pepe Yunes Zorrilla, se perfila como el nido de gobernadores del país si es que el cuarteto de legisladores federales ganara en las urnas.
También, claro, y en menor proporción, los Congresos, tanto el federal como el local.
Sin embargo, en los nueve candidatos priistas se concita una característica: todos fueron elegidos, en primera instancia, según la tendencia histórica de la encuesta, de tal manera que en el sondeo de varios meses consecutivos se perfilaron como los preferidos.
Así, el CEN del PRI, en base a tal argumento, fue contundente. El candidato es y será en el futuro inmediato de unidad, pues cada vez que el tricolor sale dividido, fragmentado, con resentimientos internos a las urnas, se trata de una derrota anunciada.
Tal cual los hechos, en el caso de Veracruz de cara a la candidatura a gobernador para el año entrante (faltan 12, 13 meses y todo puede ocurrir), los senadores Héctor y Pepe Yunes son punteros.
Héctor, se afirma, llevaría diez puntos porcentuales arriba de Pepe.
Y en medio de los dos, el panista Miguel Ángel Yunes Linares con cinco puntos debajo de Héctor.
En la tónica de los nueve candidatos nominados ya por el CEN del PRI, si hoy fuera la hora estelar en la tierra jarocha, Héctor Yunes sería el palomeado.
QUE NADIE SALGA DEL HUACAL
Otra característica que contó en la decisión de Los Pinos fue un candidato que garantice la unidad partidista.
Y, bueno, desde tal mirada, tanto Pepe como Héctor han sabido sumar. Ninguna resta, cuando menos, por ahora. Ya después se verá.
Pero hoy, cada uno camina de norte a sur y de este a oeste de la tierra jarocha con un montón de ex alcaldes, exediles, exdiputados locales y federales, exfuncionarios públicos y en activo, apostando cada parte a su destino.
Incluso, se han dado algunas raspaduras entre ellos y el gobernador… como fuera el caso de la iniciativa de ley para achicar la gubernatura de seis años a dos años y por un solo periodo.
En todo caso, fue aprobada por 45 de los 50 diputados locales (siete de los diez de la bancada panista, oh paradoja), y en donde cada parte ejerció su libertad de expresión.
Ahora, las partes tejen lo destejido.
Y más, si se considera el claro mensaje de Los Pinos.
La unidad partidista por encima de todo.
Y que nadie se rebele, pues de lo contrario, hasta podría encontrar el mismo destino, digamos, que Elba Esther Gordillo, confinada en la cárcel de mujeres en la ciudad de México, y del ex gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, a quien le han sacado la lista de unos 50 familiares en la nómina y haciendo negocios.
Y el mismo destino que el ex jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, a quien lo tienen en medio de las cuerdas, ‘asegún’ porque filtró el dato de la “Casita Blanca” de Angélica Rivera de Peña.
Y es que si en el México de la presidencia imperial y faraónica de Enrique Peña alguien “se sale del huacal”, ni hablar, “en el pecado llevará la penitencia”.
La unidad partidista, pues.
Y la lealtad institucional.
PLANCHAR A TODOS
En algunos de los nueve estados donde hay candidato priista a la gubernatura se anotaron hasta doce aspirantes.
Y no obstante, Los Pinos y el equipo político Peñista y el CEN del PRI, etcétera, plancharon a todos.
Candidato, pues, de unidad.
Y, bueno, en el caso de Veracruz diríase que camino hacia la recta final solo quedan los senadores Pepe y Héctor.
El resto de los acelerados (Gerardo Buganza, Jorge Carvallo, Érick Lagos, Adolfo Mota y Alberto Silva) se eliminaron solitos, pues nunca, jamás, pudieron levantar en la encuesta.
Peor tantito, continúan atrapados en el sótano de la preferencia electoral y ni modo que por aquí tomen posesión como diputados federales pudieran repuntar en los siguientes meses, hacia la primavera del 2016, cuando emerja el humo blanco de Los Pinos con el nombre de los candidatos.
Y es que, digamos, si tal fuera, los senadores priistas también seguirán moviéndose, incluso, con paso redoblado, como de hecho y derecho lo han reiniciado.
Por eso, y en base a la enseñanza partidista de los nueve candidatos priistas nominados para la gubernatura, ninguna duda existe que la decisión final para el año entrante recaerá entre Pepe y Héctor.
Los otros… que se den por bien pagados con los diez años (más los dos restantes) que llevan “ordeñando la vaca”.
POSDATA: Graco Ramírez, gobernador en el estado de Morelos, ha sido único en el país que de manera puntual ha replicado la política del presidente Enrique Peña Nieto, dando paso a la transparencia y la rendición de cuentas, a un código de ética y publicando la declaración patrimonial de él mismo y su familia y del gabinete legal y ampliado, según afirma el politólogo Carlos Ronzón Verónica… Al resto de mandatarios del país les vale…

