El general de West Point y la Interpol, secretario de Seguridad Pública en Veracruz, está encerrado en su laberinto y por eso desde hace ratito exprofeso ha dejado de escuchar el clamor popular.
Mejor dicho, le vale.
Nunca como ahora en el duartismo, la iglesia y los feligreses habían sido objetivo de la delincuencia. Los carteles y carteles, a quienes inculpan. Ladrones y asaltantes, quizá. Todos juntos, acaso.
En noviembre del año 2013, un par de sacerdotes en Ixhuatlán de Madero, amanecieron asesinados en el interior de la iglesia. Hipólito Villalobos y Nicolás de la Cruz.
Luego, la violencia brincó al otro extremo de Veracruz, en Coatzacoalcos, con el asesinato de un pastor evangélico.
Después, un día, el arzobispo de Xalapa denunció el robo de cien campanas a iglesias de pueblos rurales, y ni hablar, el pueblo quedó sin campanas que repiquetearan llamando a misa y/o como en las comunidades donde el tañido anuncia momentos difíciles.
En forma paralela, el robo de alcancías y, como en el caso de la región de Córdoba/Orizaba, el robo hasta de la Eucaristía.
Lo peor: en la región conurbada Veracruz/Boca del Río, llamada por decreto duartista “la ciudad más bella de México”, el robo de santitos y las limosnas en las iglesias.
Ahora, los malandros han evolucionado sin que el general en su laberinto lo registre y han asaltado a la feligresía a la hora de misa en un predio jarocho, en el fraccionamiento Los Portales.
Peor tantito, el obispo de la diócesis de Veracruz denunció que ha sido amenazado de muerte y como única respuesta del curita secretario General de Gobierno ofreció escoltas y guardaespaldas que Luis Felipe Gallardo Martín del Campo ha rechazado, pidiendo que mejor cuiden al pueblo.
Lo denuncia el vocero de la Arquidiócesis de Xalapa, José Manuel Suazo Reyes: “Las estrategias no están funcionando del todo. Siguen los asaltos, los crímenes, los secuestros. La misma situación que tenemos ya desde hace varios años y la delincuencia está llegando a lugares públicos”.
El general de West Point y la Interpol está en su laberinto planeando el manotazo más importante del sexenio duartista, como es la captura de las peligrosas bandas de Frutsis, refrescos y chicles, porque las trasnacionales han protestado ante el presidente Enrique Peña Nieto, pues están robando a sus franquicias comerciales establecidas en Veracruz.
DE ACOSTA LAGUNES A JAVIER DUARTE
El vocero de la arquidiócesis es categórico: Descarta por ahora una reunión de la elite eclesiástica con el gobierno de Veracruz “porque ya existió un primer encuentro para compartir la información… y pareciera que no se ha resuelto lo que planteamos”.
Se entendería: están desencantados del general de West Point y la Interpol, como también está decepcionada la población de Veracruz.
Pero, cuidado, peor es cruzarse de brazos.
Quizá convendría otra estrategia de lucha.
Por ejemplo, y antes de que sea demasiado tarde, una rueda de prensa de los obispos de Tuxpan, Papantla, Córdoba, Orizaba, Veracruz, San Andrés Tuxtla y Coatzacoalcos y el arzobispo de Xalapa… para que coaligados en un frente común denuncien la inseguridad que ha llegado al recinto religioso.
Y es que, ahí está la secuencia, los estragos de los carteles y cartelitos, las bandas comunes, se ha multiplicado en las iglesias, con la muerte de sacerdotes, el robo de alcancías y campanas, las amenazas de muerte a un obispo y los asaltos a la feligresía.
De manera clara el pulpo de la inseguridad ha extendido sus tentáculos y nadie quisiera peores circunstancias, como en otras latitudes del país donde los malosos han impuesto cuotas fijas a los sacerdotes.
Ni con Patricio Chirinos, el inicio del capo José Albino Quintero Meraz en Veracruz, preso ahora en el penal de Almoloya, ni con Agustín Acosta Lagunes con La Sonora Matancera, la iglesia católica, apostólica y romana y la evangélica llegó a los niveles de incertidumbre y zozobra como ahora en el duartismo.
FILME CINEMATOGRÁFICO DE TERROR Y HORROR
Es el Veracruz de Arturo Bermúdez Zurita.
Sacerdotes asesinados, pero también iglesias robadas.
Pastores evangélicos ejecutados, pero de igual manera, ancianos solo para el robo.
Niños secuestrados, asesinados y sepultados en fosas clandestinas.
Familias completas fusiladas como ocurriera en Paso de Ovejas y secuestradas y desaparecidas como en Manlio Fabio Altamirano.
El segundo lugar nacional en el número de secuestros y fosas clandestinas, además, de cadáveres flotando en los ríos Blanco y Coatzacoalcos.
Bancos atracados y también comercios y casas asaltadas.
Y ahora, la feligresía de la iglesia que asiste a su parroquia a escuchar misa, confesar y comulgar atacados por ladrones con machetes y palos, cerrando, además, el templo para el atraco.
Estamos, pues, ante un filme cinematográfico de horror, terror y miedo.
La estrategia de seguridad ha fracasado en Veracruz dice, con firmeza, el vocero de la Arquidiócesis de Xalapa.
Pero, bueno, falta que los obispos presionen con más fuerza, incluso, llevando el asunto al Episcopado en el altiplano.
Lo ha dicho el Papa Francisco: He platicado con obispos de México y la cosa es de horror y miedo.
Por eso, el término acuñado de que Argentina, su pueblo, estaba mexicanizado.
Veracruz está mexicanizado, ni duda cabe…

