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Pensábamos que eras el peor!
I
El sexenio de Patricio Chirinos Calero pasó en medio del fuego. Una pesadilla. El infierno.
Miguel Ángel Yunes Linares como secretario General de Gobierno y de hecho y derecho vice-gobernador fue su macana y su tolete. El aparato represivo.
Entonces, llegó Miguel Alemán Velasco y en el Congreso tuvo una legislatura aguerrida y combativa, iracunda, con diputados panistas en pie de guerra, entre ellos, Alfonso Vázquez, Rolando Andrade, Francisco Briseño, Galileo Apolo, Joaquín Guzmán Avilés y Ángel Deschamps.
Pero también, Alejandro Salas, El güero Salas, quien en los tres años de legislador subió cien veces a la tribuna para increpar con firmeza y dureza, el dato duro por delante, al gobierno del estado.
Nunca antes un diputado así… de once que entonces eran del PAN en la LIX Legislatura.
Pero, además, con una honestidad a prueba de bomba, como dejó constancia en el SAS, Sistema de Agua y Saneamiento Metropolitano, donde la mayor parte de los directores llegaron para saquear la dependencia.
En el penúltimo año del sexenio, Miguel Alemán quiso comparecer en el Congreso a partir del quinto informe de gobierno.
Ahí, acuñó la siguiente frase bíblica: “Voy a entregar el gobierno del estado sin deudas”.
Entonces, la bancada panista se puso de pie y hasta le aplaudió. Alejandro Salas entre ellos.
Pero un año después, cuando Miguel Alemán solicitó al cuarto para las doce, ya para irse, 3,500 millones de pesos de crédito y que la mayoría priista aprobó fast track, Ignacio González Rebolledo el líder tricolor, el tsunami panista se le fue encima.
La idea fue de Alfonso Vázquez. Armar una bambalina con una leyenda que cuando la tendieron en la sesión parlamentaria fue impresionante en su contenido.
Decía:
¡Perdónanos, Chirinos! ¡Pensábamos que eras el peor! ¡El peor es Alemán!
Y más porque tanto Chirinos como Agustín Acosta Lagunes fueron los únicos (mejor dicho, han sido a la fecha) que dejaron las arcas de SEFIPLAN sin deuda.
Saneada la economía.
Cien por ciento.
II
Incluso, el pueblo, canijo y sabio como es, siempre ha dicho que una partecita de aquellos 3,500 millones de pesos eran para saldar la deuda de la campaña electoral de Fidel Herrera, mientras la otra parte paró en Interjet.
Pero, bueno, y como decía Arsenio Farell, vox populus… voz dei; pero también, vox populus… vox brutus.
Miguel Alemán Velasco fue mentiroso y frívolo dice Alejandro Salas.
III
Ahora, y con las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación, ASF, y el manifiesto desastre financiero y económico en la Secretaría de Finanzas y Planeación, Alejandro Salas dice que lo que resta de la aguerrida y combativa bancada panista en la LXIII Legislatura habría de exhibir una bambalina con la siguiente leyenda:
¡Perdónamos, Fidel, creíamos que eras el peor!
IV
En el sexenio anterior, por ejemplo, hubo CUATRO secretarios de Finanzas y Planeación: Rafael Murillo Pérez, Javier Duarte, Salvador Sánchez y el financiero de todos los siglos, Antonio Ferrari Cazarín, también experto en educación y en reparto de tierras.
Ahora, van SEIS: Tomás Ruiz González, Salvador Manzur Díaz, Carlos Aguirre, Fernando Charleston Hernández, Mauricio Audirac Murillo y Antonio Gómez García Guzmán.
Y de entonces a la fecha el mismo sonsonete: no hay dinero. Te debo, no niego. Te pago, no tengo.
Pero, además, cero obra pública en la entidad.
Más aún: el desvío de recursos federales de un programa social etiquetado a otros proyectos… insustanciales.
Y la espada de la ASF.
Y la fama pública del enriquecimiento inexplicable de varios secretarios y ex secretarios del gabinete legal y ampliado que ha llevado a varios actores políticos (Pepe Yunes Zorrilla, Héctor Yunes Landa y Miguel Ángel Yunes Linares) a vislumbrar la cárcel para los políticos ladrones y pillos.
Incluso, el argumento de la prisión se ha vuelto parte sustancial del discurso contestatario.
Y, bueno, si los panistas ya están pensando con solicitar perdón a Fidel Herrera porque pensaban era el peor significa que se habla de palabras mayores.
Sería tanto como que los italianos solicitaran perdón a Silvio Berlusconi y/o los guerrerenses de Ayotzinapa a Ángel Aguirre Rivero, y/o los Legionarios de Cristo a Marcial Maciel.

