Escenarios: Mexicanos felices

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  • Sofismas del INEGI

  • Pueblo irritado

LUIS_VELAZQUEZI

De manera engañosa, el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) revela el resultado del módulo de Bienestar Autorreportado (BIARE por sus siglas) donde, oh sorpresa, resulta que nueve de cada diez mexicanos adultos… se sienten satisfechos con su vida.

Bueno, aplican una excepción que al mismo tiempo es la más importante. El único aspecto, dicen, que tuvo calificación reprobatoria es la seguridad ciudadana.

Pero de forma mañosa y tramposa el núcleo central de la encuesta se refiere a la calidad de vida, incluyendo los siguientes rubros:

Relaciones personales, logros en la vida, vivienda, salud, perspectiva a futuro, nivel de vida, vecinos, tiempo libre, la ciudad donde vive y el país que habita.

En un apartado por ahí, la seguridad pública.

Claro, cualquier encuesta sobre, digamos, los vecinos que cada familia, cada ciudadano, cada contribuyente tiene en su contorno, merece, salvo excepciones, una calificación elevada, pues por regla general la vida es agradable con ellos.

De igual forma ocurre cuando, por ejemplo, les preguntan sobre el tiempo libre que les resta fuera de la jornada laboral, pues cada quien lo dispone de acuerdo con sus posibilidades sociales; pero más aún, económicas.

La mayoría ha de estar contento con la ciudad donde vive y también la nación, en tanto, y en contraparte, los inconformes con su hábitat bien pudieron ya agarrar camino al otro extremo del mundo.

Y/o como en el caso de los migrantes a Estados Unidos, y otras naciones también, ya se fueron.

Una encuesta, sin embargo, y más del INEGI sobre la calidad de vida ha de tener una mirada universal.

La vida, cierto, así se ha enseñado a la población durante muchos sexenios, ha de reducirse al contorno familiar y a llevar el itacate todos los días, más tener dinerito ahorrado para educar a los hijos.

Pero la vida trasciende más allá de tales límites.

La vida es soñar con un país y una entidad federativa mejor. Con políticos íntegros y honestos. Con mejor calidad educativa, de salud y de seguridad.

En un mundo plural donde los derechos humanos sean respetados sin restricciones por la elite gobernante.

Tal cual el INEGI lo soslaya. Sabe que nueve de cada diez mexicanos adultos expresarían su inconformidad con la elite política que les ha correspondido en sus pueblos.

 

II

La encuesta del INEGI fue aplicada en 32 ciudades del país, una por cada entidad federativa.

En el reporte omiten, por ejemplo, el nombre de las ciudades y, por supuesto, también el nombre de la ciudad del estado de Veracruz.

Ellos dicen que efectuaron 2 mil 336 encuestas y que nueve de cada diez mexicanos están felices, satisfechos con su vida.

Solo faltó decir que los encuestados están contentos gracias a la revolución hecha gobierno con mayoría de gobiernos priistas y el par de sexenios panistas.

Por ejemplo, hacia el mes de 2014, el INEGI confirmó, dice el boletín, que una cosita llamada balance anímico por los científicos sociales encargados del asunto expresa que casi el 70 por ciento (7 de cada diez encuestados, 70 de cada cien, 700 de cada mil) lo mantiene “inequívocamente positivo”.

¡Ah!

El estado anímico, pues, sólo puede alcanzar un buen decibel a partir de, entre otros satisfactores, los siguientes, todos en el mismo paquete:

Uno, un ingreso estable que permita enfrentar la quincena sin premuras; pero, además, ahorrar para las emergencias.

Dos, una calidad de vida de primer nivel relacionada con la seguridad en la vida y en los bienes.

Tres, una buena calidad educativa y de salud para la familia completa, empezando por los hijos.

Cuatro, una elite gobernante en el poder que alimente el Estado de Derecho, con un profundo, inalterable respeto a los derechos humanos.

Cinco, una clase política acreditada en la tarea de gobernar, sin que la fama pública esté cierta de que la mayoría de todos ellos meten la mano al cajón.

Y, bueno, desde tal perspectiva, la tendencia nacional habrá de revertirse, y más, mucho más, en Veracruz, un estado pródigo en los recursos naturales…

…Pero con unas 200 familias dueñas de más del 60 por ciento de la riqueza estatal…

…Y con una elite política deteriorada, bajo sospecha de corrupción…

…Que ha dado paso al Estado Fallido con carteles y cartelitos dueños de la plaza jarocha.

 

III

El INEGI ha deseado engañar con la verdad a medias a la población nacional.

La vida es un conjunto, y la felicidad también, y cuando de manera sesgada como el caso se pretende hacer creer que los mexicanos están satisfechos con su vida, así será el ramalazo cuando la verdad se descubra en las urnas, a la hora de votar.

Los sofismas a nada bueno conducen, más que a enviar espejitos, vender esperanzas y tejer ilusiones en una ciudadanía harta, irritada, molesta, inconforme con la calidad de vida.

Lo peor de todo es la desigualdad social y económica, donde unos 7 de cada 10 ciudadanos están atrapados en la miseria, la pobreza y la jodidez, y también en el desempleo, el subempleo, los salarios de hambre y la migración.

En el INEGI se engañan a sí mismo…

 

POSDATA: El INEGI debió profundizar con su encuesta sobre los mexicanos adultos felices de norte a sur y de este a oeste de Veracruz… Descubriría un pueblo irritado, molesto, encabritado, harto… con la desigualdad social y económica que vive y padece todos los días… Además, claro, de la inseguridad de la que ya todos estamos hasta la eme como dice el poeta Javier Sicilia…