•“Los niños infieles”… en su contra
•Fidel Herrera, al frente del complot
I
Los senadores José Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa han de tener fija, inalterable, una realidad: el enemigo y/o adversario común es la generación fidelista en el poder sexenal.
Claro, también Fidel Herrera, el maestro y benefactor de todos ellos.
Por eso, una fisura entre ellos, una sombra, una sirena cantando a Ulises camino a Itaca, un bufón, un intrigante y/o una cortesana sembrando la discordia, habrán de desecharla por completo.
Los dos senadores fueron engañados, mejor dicho, estafados por el góber fogoso y gozoso en el año 2010.
El par ha debido leer y releer el Sísifo de Albert Camus en los últimos cuatro años con casi casi tres meses para mantenerse vigentes porque una y otra vez, a punto de alcanzar la cima, son torpedeados.
Por eso aquella iniciativa de ley para achicar la gubernatura de seis años a dos años, cuando el Plutarco Elías Calles del siglo XXI en Veracruz, Fidel Herrera, advirtió que ninguno de sus discípulos levantaba en la encuesta histórica para la candidatura a gobernador.
Y, por eso mismo, lo anterior constituyó un testimonio más del torpedeo en contra del par de senadores priistas.
Por eso, la antigua alianza entre ellos que por ningún concepto debe fracturarse.
Uno para el otro. El otro para el uno… en un proyecto común.
Los enemigos son Fidel Herrera, Javier Duarte, Érick Lagos, Jorge Carvallo junior, Gerardo Buganza y Alberto Silva, entre otros.
Incluso, Miguel Ángel Yunes Linares habría quedado reducido a una simple caricatura.
El adversario está adentro del partido.
En el interior.
Fuego amigo, simple y llanamente.
II
Pero, además, y por encima de tantas pasiones políticas desordenadas está el destino de los 8 millones de habitantes de Veracruz.
Un 70, 75 por ciento en la miseria, la pobreza y la jodidez.
En el desempleo, los salarios de hambre y la migración.
Más la baja calidad educativa.
Y la peor calidad de salud.
Y la inseguridad…, por más que el gabinete policiaco alardeó del reconocimiento de la Interpol por ayudar a capturar delincuentes internacionales, que tal cual vale ‘’una pura y dos con sal’’ cuando de norte a sur y de este a oeste del territorio jarocho hay secuestros, desaparecidos, mutilados, cercenados, ejecutados y sepultados en fosas clandestinas.
Por eso, Héctor Yunes Landa lo dice con claridad:
“Nuestra alianza (con Pepe) es por Veracruz y por su bienestar”.
Y es que, bueno, sólo con referir las irregularidades detectadas por la Auditoría Superior de la Federación por más de 7 mil millones de pesos (más los 6 mil millones de pesos del ramo educativo, más los 4 mil millones del sector salud), basta y sobra para definir el perfil de la generación fidelista en el poder.
Lo peor: si así está el manejo de los fondos federales, ya podrá el lector visualizar el manejo que los llamados “Niños infieles” han efectuado de los cien mil millones de pesos del presupuesto anual que cuatro años después significan 400 mil millones de pesos.
Y más como cuando ahora, estamos sin una obra pública trascendente a nivel local y regional, con deudas arrastrando desde el principio del sexenio, y con la fama pública de que la generación fidelista se ha enriquecido a la sombra del poder.
Incluso, y por eso mismo, la percepción ciudadana es que el próximo gobernador debe encarcelar a varios discípulos de Fidel Herrera por tanto pillaje, saqueo y latrocinio, ligado a su enriquecimiento inexplicable.
II
Entre los senadores priistas hay un acuerdo en favor de Veracruz.
Y toda vez que la mini gubernatura de dos años es irreversible, el destino inevitable y categórico así lo marca:
Uno para gobernar dos años y el otro para seguir peleando la de seis, en un pacto de honor que ninguno (Pepe y Héctor Yunes) habrán de romper.
Sin envidias ni torceduras. Sin dudas ni sombras. Ni celos ni recelos. Pensando en la vida digna de los 800 mil indígenas, los 2 millones de campesinos, los millones de obrero y de clase media, etecé, etecé.
Y es que, bueno, en el camino a Itaca muchas tentaciones tuvo Ulises, además de las sirenas, es decir, de la carne fácil y los cánticos murmurantes.

