Escenarios: El sueño de un político…

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  • Es una prensa boletinera…

  • Que halague sin medida

 

LUIS_VELAZQUEZI

Los políticos desearían una prensa tirada al piso, lisonjera, boletinera, sumisa y vasalla.

Una prensa que oculte la realidad de los hechos en la vida cotidiana, por más, digamos, que en las calles y los pueblos exista un fuego cruzado, un secuestro, un desaparecido, un ejecutado.

Una prensa que jamás cuestione la deuda pública, preguntando, incluso, sobre cosas nimias, básicas, como por ejemplo, la aplicación de los créditos millonarios, el último, por ejemplo, de 5 mil millones de pesos.

Que permanezca callada ante el sexto secretario de Finanzas y Planeación y el quinto de Infraestructura y Obra Pública y el cuarto subsecretario de Gobierno y el tercer secretario de Desarrollo Agropecuario, de tal manera que jamás profundice en las razones de los 57 cambios que van en el sexenio.

Que menos, mucho menos, ponga en el tapete el origen del enriquecimiento inexplicable, súbito, inverosímil, de uno que otro secretario del gabinete.

Y que tampoco se pregunte, por ejemplo, cuánto ganan las barbies preferidas del sexenio para que todos los días estrenen un vestido de marca, con ropa interior de marca, con zapatos de marca, con bolsa de marca, y más partiendo de la base de que ni el dinero ni el amor pueden ocultarse.

 

II

Los políticos quisieran una prensa boletinera que todos los días publique en portada sus discursos y puntos de vista como si fueran la verdad histórica descubierta en muchos años.

Y que los aclame como seres infalibles, impecables e impolutos, incapaces de cometer un error, que está, por demás, en la naturaleza humana como parte sustancial, inherente.

También desearían que la prensa se arrodillara ante ellos, sin nunca, jamás, evidenciar su palabra ni someterla al filtro de la realidad.

Y que, bueno, si el político llega a sentirse el dueño de las vidas ajenas y el dueño del día y de la noche, también el gremio reporteril se declarara sus monitos en el circo, sus biógrafos ensalzando sus hazañas, dispuestos a tirar su espada en prenda defendiendo su honor.

Quisieran una prensa que avale la corrupción y la impunidad y que en ningún momento dude de que las irregularidades por 7 mil millones de pesos descubiertas por la Auditoría Superior de la Federación ya fueron solventadas como cacarea la palabra oficial, cuando, caray, la investigación está abierta y sigue su curso.

 

III

Los políticos quisieran una prensa que nunca pregunte el número de veces que un secretario del gabinete, por ejemplo, se ha sacado el premio mayor de la Lotería Nacional y el Melate para comprarse una residencia en el Club de Golf de Xalapa, y un departamento frente al Golfo de México, y un yate, y un avión, y un equipo de béisbol, y un rancho con ganado y animales exóticos y un depa en Estados Unidos, y una cuenta bancaria en España.

Y que tampoco jamás evidencie “el orgullo de su nepotismo” porque en la nómina tiene a la esposa, los hermanos, los primos y las esposas de los primos.

Y que de igual manera nunca pregunte las razones de que a las primas les han concesionado equis número de negocios artísticos, ni menos, mucho menos, que desde la dependencia sea abierto el camino para levantar un complejo agropecuario.

Ni menos, mucho menos, una prensa que pregunte el milagro económico de un imperio y un emporio periodístico nacido a la sombra del poder sexenal, a los que de paso han premiado con una curul.

 

IV

Muchas cositas quisieran los políticos de la prensa que considera la palabra escrita como una religión.

Y como nunca la podrán acallar, entonces, les ha salido una concha más grande que la de una tortuga y por eso todo les vale…

 

POSDATA: Según el Plan Estatal de Desarrollo 2011-2016, en Veracruz hay más de cien periódicos y revistas, unos 75 portales, más ene número de noticieros radiofónicos y televisivos… Pero, bueno, si la palabra fue dada a los reporteros para contar las historias de cada día, valdría la pena preguntarse, a partir del caso Carmen Aristegui, el número de medios que de norte a sur y de ese a oeste de la tierra jarocha cuentan los hechos cotidianos tal cual ocurrieron, si los cuentan, claro…