En riesgo, cultura afromestiza de Coyolillo

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Con la realización del carnaval de Coyolillo, los pobladores recuerdan la esclavitud que vivió el pueblo afromestizo en el siglo XVII. El evento data desde hace más de 150 años y es uno de los más antiguos en Veracruz.

Máscaras con cuernos de venado, toro y buey utilizan los danzantes durante el  carnaval de Coyolillo, quienes mueven las caderas, bailan, imitan los sonidos de estos animales y agitan los brazos cuando las comparsas recorren todas las calles del pueblo. Estas tradiciones de la cultura afromestiza están en riesgo de perderse; los pobladores subsidian los gastos de las mismas.

El evento carece de difusión y el Gobierno del Estado niega apoyos para su conservación. Hace 25 años las actividades dejaron de realizarse y el pueblo debió ingeniárselas para el rescate del mismo.

Largos atuendos coloridos, una capucha y sombreros elaborados con tela y papel aún pueden apreciar visitantes, provenientes de Estados Unidos, España, Australia, Japón y otros países, así como también, de otros estados de la República Mexicana.

Con sus actividades, las personas recuerdan la esclavitud que vivió el pueblo afromestizo en el siglo XVII y la liberación de ésta.

Coyolillo se encuentra a 38 kilómetros de Xalapa, en el municipio de Actopan. En la entrada a la localidad se lee: “comunidad de historia y cultura raza afromestiza”.

SURGE HACE MÁS DE 150 AÑOS

En las primeras calles del pueblo vive Francisco Arcos López, de 56 años. Es agricultor, ex agente municipal de la comunidad de Coyolillo y una de las personas que contribuyeron al rescate del carnaval, mismo que data desde hace más de 150 años y es uno de los más antiguos en Veracruz.

“Yo siendo la autoridad de Coyolillo convocamos a una asamblea en el pueblo, para rescatar las tradiciones. El carnaval se estaba perdiendo. Se hizo una colecta como se hacía antes, comentan las personas mayores de la comunidad. El número de visitantes ha bajado. El carnaval es reconocido mundialmente”.

“El antropólogo Alfredo trabajaba para una revista de la Universidad Veracruzana y se movía en el medio para conocer las raíces de los pueblos, vino y propuso rescatar las tradiciones”, relata.

Los danzantes portan una bolsa de trapo, misma que extienden en los hogares para pedir chiles rellenos de carne de cerdo y “torta de plátano, camote o maíz” – platillos tradicionales del lugar-.

Octavio López Zaragoza es artesano y durante varios años se ha encargado de fabricar las máscaras. También es de los principales habitantes en rescatar la tradición.

El entrevistado comenta que la tradición se relaciona ampliamente con la historia, el color de piel y la sumisión que alguna vez vivieron sus descendientes –según  investigaciones de antropólogos en Coyolillo hay descendientes del Congo, Costa de Marfil, Guinea, Cabo Verde, Somalia y Malí-.

Asimismo, recalcó que no hay apoyos por parte del Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC) para la instalación de un taller donde pueda enseñarse a las nuevas generaciones cómo elaborar las máscaras y los atuendos.

TONELADAS DE COMIDA PARA VISITANTES

Las pobladoras preparan cerca de ocho toneladas de chiles rellenos y 15 toneladas de carne de cerdo o pollo para alimentar a los visitantes en sus humildes moradas; todo es gratis.

La hospitalidad de las personas es otro rasgo característico de la región; ahorran durante meses para poder contar con los alimentos que son compartidos durante el evento.

“Preparamos la comida desde un día antes, nosotros ponemos todo. La gente se va muy agradecida de que les damos de comer, lo hacemos porque así lo hacían nuestros descendientes y queremos conservar estas tradiciones”, comenta una mujer al servir mole con carne de pollo y cerdo, y chiles rellenos -su especialidad- a sus visitantes.

Este domingo concluyó el carnaval de Coyolillo. Los pobladores esperan contar con los recursos para poder mantener esta tradición en años próximos; de lo contrario; se perderá.