El día que brotó el infierno en Coatzacoalcos

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Pese al discurso oficial que pretende suavizar la situación, la realidad es que esta ciudad vive, desde hace más de un año, una crisis de inseguridad que el gobierno desestima o categóricamente, niega. Ante los gritos de dolor y auxilio, no tiene oídos; ante la evidente ola de delincuencia común y de alto impacto, cierra los ojos.
Pese al discurso oficial que pretende suavizar la situación, la realidad es que esta ciudad vive, desde hace más de un año, una crisis de inseguridad que el gobierno desestima o categóricamente, niega. Ante los gritos de dolor y auxilio, no tiene oídos; ante la evidente ola de delincuencia común y de alto impacto, cierra los ojos.
Desde hace alrededor de tres años, en las colonias colindantes con la zona de playas, decenas de cadáveres han alterado la imagen de arbustos, palmeras, y montículos de arena propios de esa zona. FOTO: ARCHIVO

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[tab_item title=”COATZACOALCOS, SEMBRADO DE CADÁVERES”]

Ésta no es la primera vez que son descubiertos entierros clandestinos en esa colonia. En agosto de 2013, en la zona de playas, a unos 200 metros de estas nuevas fosas, fue hallado enterrado el cuerpo de un hombre, con huellas de tortura; cerca del punto también se encontró un casquillo percutido.

El poniente de Coatzacoalcos se ha convertido en el sitio preferido de las organizaciones criminales para sepultar o abandonar los cuerpos de sus víctimas.

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[tab_item title=”UN GRITO EN SILENCIO”]Pese al discurso oficial que pretende suavizar la situación, la realidad es que esta ciudad vive, desde hace más de un año, una crisis de inseguridad que el gobierno desestima o categóricamente, niega. Ante los gritos de dolor y auxilio, no tiene oídos; ante la evidente ola de delincuencia común y de alto impacto, cierra los ojos._HERE[/tab_item]
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El cerco de seguridad fue puesto a 200 metros para evitar que los medios documentaran la carnicería en la colonia Veracruz; la remoción de tierra duró tres días al cabo de los cuales, los padres de Sofía la identificaron por un tatuaje en la mano. Extraoficialmente sumaron 18 cadáveres en una ciudad donde han aparecido alrededor de 12 fosas clandestinas

 

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GABRIELA RASGADO/REVISTA ERA

 

Sofía de los Ángeles Acosta Zárate desapareció el 25 de enero en Coatzacoalcos. Se desempeñaba como mesera de un bar ubicado en el centro de la ciudad. Ese lugar quedó asentado en la denuncia penal como el último lugar donde fue vista.

Tenía 23 años y una pequeña de cinco. Era madre soltera y vivía con sus padres en el barrio Las Tinas, en el municipio de Jáltipan.

Su cuerpo fue hallado entre el 2 y el 6 de febrero en alguna de las fosas clandestinas que se encontraron atrás de la colonia Veracruz, en el poniente, a unos 20 minutos del centro de Coatzacoalcos.

Esa imagen del lugar atestado de peritos que con una docena de palas escarbaban entre las dunas, con guantes, cubrebocas y con una parvada de zopilotes sobrevolando el espacio, revivía el vaticinio del Padre Alejandro Solalinde: “Veracruz es, a lo largo y ancho, un gran cementerio de fosas clandestinas”.

A más de un año de la desaparición de la Policía Intermunicipal para dar paso al Mando Único, el hallazgo del cuerpo de Sofía y el de al menos 17 más que fueron exhumados del sitio, representa el punto de quiebre en el fallido intento por proporcionar seguridad a Coatzacoalcos.

En la colonia Veracruz se hicieron más de 15 excavaciones durante casi tres días. Un fracaso innegable que obligó al titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), Arturo Bermúdez Zurita, a reconocer que el sur se “estaba saliendo de control”; cuando antes aseguraba que “las especulaciones sólo desestabilizaban lo ya logrado”.

A diferencia de lugares como Tres Valles, de donde fueron sacados 31 cuerpos de 13 fosas, las de esa colonia eran diferentes; unas eran de gran tamaño, donde se sacaron hasta tres cuerpos de cada una, mientras que otras eran muy pequeñas, presuntamente de donde fueron extraídas las cabezas de los cuerpos que fueron decapitados.

Presuntamente el hallazgo fue posible gracias al testimonio que rindieron dos obreros de la petroquímica, quienes fueron rescatados por elementos de la Secretaría de Marina Armada de México cuando sujetos armados los obligaban a cavar sus propias tumbas.

En su declaración, el pasado 2 de febrero, los hombres establecieron que dichos sujetos los sacaron de un bar luego de una pelea, y tras golpearlos y torturarlos, los trasladaron a ese sitio, donde presuntamente están enterradas más de cien personas; los sujetos se adjudicaron todos esos entierros.

 

SUDOR, HARTAZGO Y ZOPILOTES

Tras escuchar la terrorífica historia comenzó el trabajo. El 4 de febrero que ya toda la prensa del sur conocía el hecho, reporteros se apostaron en el terreno arenoso y empedrado a la vez.

La búsqueda de las fosas fue frenada por los elementos de la Policía Naval que resguardaban el punto, a más de 200 metros de los entierros clandestinos.

Ese día los periodistas debieron esperar alrededor de cinco horas para acceder al sitio, hasta donde llegaron decenas de elementos del orden, peritos, agentes ministeriales.

Aunque la camioneta de periciales estaba cerca de la cadena de custodia establecida para los reporteros, los cuerpos fueron sacados en el otro extremo. Cualquier medida que impidiera establecer datos y cifras reales de la carnicería.

Esa misma tarde, la subprocuradora de Justicia en la zona sur Samyra del Carmen Kohuri Colorado, protagonizó junto a sus guardaespaldas, una nueva agresión a los medios de comunicación. Por la noche reconocería solamente el hallazgo de tres cuerpos y abriría la investigación.

A pesar de que la búsqueda cesó dos días después, de manera extraoficial se ha informado que en realidad fueron extraídos 18 cuerpos de ese cementerio clandestino, entre ellos el de Sofía de los Ángeles, mujer de sonrisa afable y que dejó un hogar lleno de tristeza.

 

EL SILENCIO, LA PARTIDA, LAS PLEGARIAS, LAS FOSAS

Luego de ver a su hija por última vez, sus padres optaron por guardar su dolor para sí mismos. Sofía recibió, vía redes sociales, decenas de plegarias por su partida, y solidaridad para su familia.

El alcalde de Coatzacoalcos, sólo alcanzó a decir ese día que celebraba que el gobernador Javier Duarte de Ochoa estuviera “actuando con las medidas necesarias para que Coatza recupere la paz; lo más importante es que con esta fiscalía especial para el secuestro poco a poco empezamos a recuperar la confianza en la justicia”.

Mientras eso pasa, escala la violencia en la ciudad. En menos de una semana, 12 muertes violentas se suscitaron en la región sur. De esas, al menos 8 fueron en Coatzacoalcos.