David LaChapelle. Surrealismo crítico y kitsch en Ciudad de México

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A principios de 2024, David LaChapelle aterrizaba en Ciudad de México con el propósito de buscar un espacio donde albergar una nueva muestra. Hacía 15 años que no exponía en la capital mexicana; la espera valió la pena.

Quería un espacio «acogedor» donde la gente pudiera conectar con su obra. Curiosamente lo encontró en el Palacio de Minería, el espectacular edificio neoclásico en el Centro Histórico. Lo que LaChapelle planeaba era la retrospectiva AMOR, con más de 100 obras icónicas e inéditas, que abarca más de cuatro décadas de trabajo.

David nació y creció en un pequeño pueblo de Connecticut, hasta que su creatividad le llevó a la ciudad en la que verdaderamente podría brillar. A principios de los 80, con sólo 17 años, ya estaba trabajando con Andy Warhol en Nueva York para su revista Interview.

Su simbólica y distintiva visión de la cultura pop, su dominio del color y sus imaginativas narrativas le hicieron crecer rápidamente en el mundo. Sus obras, a la vanguardia de la crítica social en un marco de composición de lo más kitsch. En lo comercial, ha fotografiado a las figuras más reconocibles del cine, la música, la política y el arte, como David Bowie, Cher o Pamela Anderson.
Su trabajo también se ha expandido a proyectos en teatro, cine y videos musicales (dirigió en 2003 el icónico video de Britney Spears Everytime, que también se puede ver en la exposición). Todo esto, manteniendo a la vez una prolífica carrera en bellas artes.

En AMOR, el equipo curatorial ha logrado, en un espacio tan imponente como el del Palacio, que haya intimidad entre el visitante y la obra. A lo largo de ocho galerías se presentan más de cien proyectos. Los productores Abel A. González e Ingrid J. Barajas cuentan cómo la selección de la obra fue algo orgánico. Sabían que no podían faltar sus iniciales mártires en blanco y negro en Angels Saints Martyrs (1984); los Biombos (1984-2022) de vidrio con escenas de lo milagroso y metafísico; Guerra Santa (2008) que revela dos escenas del bien y el mal basadas en las profecías bíblicas del Armagedón; o el estreno a nivel mundial de su Vía Crucis (2023).

LaChapelle es acuarelista, una parte de su expresión artística que no es tan conocida. Por tanto, todos sus procesos creativos son manuales y analógicos.

“En el cuarto oscuro pintaba a mano los negativos de imágenes figurativas que escenificaba utilizando a amigos, amantes, bailarines —cuenta David—; sentía que estaba siendo guiado por algo más allá de mí mismo y me convencí de que la fe era absolutamente necesaria para continuar mi vida y mi trabajo”.

La obra que el artista pidió exhibir en México es uno de los mayores exponentes de su inspiración religiosa: Jesus is My Homeboy (2003). La serie de seis cuadros representa escenas de la vida de Jesús reconfiguradas en el entorno anónimo de una metrópoli moderna. Una de esas escenas es la de La Última Cena (Last Supper) donde cada detalle del paisaje nos transporta a un bodegón popular mexicano. A parte de la obvia iconografía religiosa, si se mira con atención, se descubren más y más capas (como pasa siempre con las obras de David); desde el mantel plastificado, los cirios y las flores de tela, hasta unas galletas Saladitas desperdigadas por la mesa.

También fue David quien decidió que la muestra debía llamarse AMOR, en español. Ingrid J. Barajas cuenta cómo la palabra “love” siempre ha inundado los mensajes que se enviaban entre ellos.

“David siempre decía: “The world needs love (el mundo necesita amor), love of others, love of nature, love is love (amor hacia otros, amor hacia la naturaleza, el amor es amor)”, recuerda. Así, decidieron crear todo el material para la muestra con la palabra LOVE como título, pero él devolvió los diseños con la palabra cambiada a español.

David LaChapelle ha presentado sus obras en galerías y museos de todo el mundo, incluyendo el Victoria and Albert Museum de Londres, el Musée D’Orsay de París, o la National Portrait Gallery de Washington. Sin embargo, en Ciudad de México el artista ha decidido coronar una carrera marcada por un arte crítico, descarado, agudo y arraigado en la cultura popular.

La muestra permanecerá abierta hasta finales de julio, pero todavía se podrá disfrutar de LaChapelle en la ciudad. A principios de mes se inauguró una instalación de 26 obras que formarán parte de la estación de metro San Lázaro. Esta intervención marca la primera vez que el artista exhibe en un medio de transporte público.
*MILENIO