Crónica política

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Busca Morena “borrar” al PAN en Veracruz

De los pocos alcaldes que decidieron realizar informe presencial de gobierno de los primeros 100 días, quien más sobresale es la alcaldesa del puerto de Veracruz, Rosa María Hernández Espejo. Su acto de rendición de cuentas resalta por encima de otros no porque sea la presidenta municipal que más logros haya tenido durante los primeros meses que lleva al frente de su municipio sino porque haberse dado un “baño de pueblo” en una colonia popular tiene una connotación más política.

Y es que hay que recordar que es el primer gobierno de extracción morenista en una plaza donde el PAN y específicamente una familia gobernó en los últimos ocho años, por lo que la intención es borrar del imaginario colectivo a los que se fueron en diciembre del año pasado.

Una tarea que no será nada fácil, pues el puerto jarocho es la ciudad más grande de la entidad, que requiere una atención especial sobre todo en materia de servicios públicos, inversión y seguridad.

 

La tercera es la vencida

El municipio de Medellín se está volviendo un lugar muy codiciado por políticos y empresarios, quienes están metiendo sus garras para poner a su mejor gallo y que este los deje transitar con libertad. A partir de la llegada de Polo Deschamps a la alcaldía, muchos empresarios vieron cómo se podía hacer negocio en Medellín, municipio que antes era ninguneado hasta por los propios militantes de los partidos en la zona.

Hoy, bajo el comando del morenista Samuel Acosta, la ciudadanía ha despertado y le reclama cada paso en falso que da, tal como sucedió en las pasadas elecciones de agentes municipales y en la elección de la Reina del Mango. En ambas situaciones estuvo metida la mano de Memo Herrada, el empresario que dos veces ha perdido la elección a la presidencia municipal, aunque en esta última se quedó a escasos votos de arrebatar la victoria.

Memo quiere gobernar a cómo dé lugar Medellín de Bravo y el pasado 12 de abril dio manotazo en la mesa al ganar con su gente tres de las agencias municipales más importantes de la demarcación, pues desde ahí empezará a operar para que la tercera sea la vencida.

 

¿Disciplina morenista?

Las voces de los fundadores morenistas suelen llevar un peso específico que no debe ignorarse, pero hay algunos que andan casi totalmente extraviados en la política veracruzana, como el exdirigente perredista Juan Vergel Pacheco, quien se dice ahora referente del morenismo de cepa en la capital. Incluso, insiste en que, como una hoja de ruta para la militancia, en la Cuarta Transformación, el proyecto colectivo debe anular cualquier ambición personal.

Las recientes declaraciones de Juan Vergel Pacheco, autodenominado «morenista de cepa», sobre la supuesta inexistencia de proyectos personales en Morena, suenan más a un intento desesperado por frenar el avance de nuevos cuadros que a una auténtica preocupación por la cohesión del partido.

Vergel apela a la disciplina y al respeto de las encuestas con una «jiribilla» que evidencia su incomodidad ante aquellos que, con mayor dinamismo, ya operan en el territorio xalapeño. Bajo la bandera de «consolidar el segundo piso de la transformación», el exfuncionario parece querer dictar cátedra de moral política a una militancia que, en los hechos, lo percibe más como un guardián de sus propios intereses que como un puente de renovación.

Decir que estará «donde el partido lo necesite» es el cliché por excelencia de quien aguarda una designación directa mientras critica las aspiraciones legítimas de otros. La verdadera unidad no se construye con advertencias desde el púlpito de los «fundadores», sino con la apertura democrática que tanto pregona y que, al parecer, solo le parece válida cuando los números le favorecen.