Blindaje electoral
En el complejo ecosistema de las coaliciones electorales, es común que la pragmática termine devorando a la ideología. Sin embargo, en Veracruz, el dirigente estatal de Morena, Esteban Ramírez Zepeta, ha enviado un mensaje que debería ser la regla: el movimiento no es una agencia de limpieza para pasados impresentables. Al ejercer el «derecho de admisión» frente a figuras de dudosa reputación como Alberto Silva Ramos, Ramírez Zepeta no está fracturando la unidad, la está blindando.
Mantener la alianza con el PVEM y el PT es fundamental para la continuidad del proyecto de nación, pero no a cualquier costo. El llamado de la dirigencia guinda a sus aliados para revisar sus propuestas es un acto de responsabilidad política hacia la ciudadanía. Permitir que personajes que simbolizan lo peor del viejo régimen se cuelen por la puerta trasera de los partidos aliados bajo el pretexto de la «cuota» sería una traición directa a los principios de no mentir, no robar y no traicionar.
Ramírez Zepeta entiende que el capital político de Morena radica en su autoridad moral. Ceder ante perfiles con «pasados oscuros» solo por mantener una paz cosmética en la coalición erosionaría la confianza del electorado que ve en la encuesta un método de selección, no de imposición. Blindar el proceso del 2027 desde ahora es una estrategia maestra.
Jalón de orejas
Tras el incesante ataque mediático desde la Ciudad de México por el derrame de hidrocarburo en el Golfo de México y la nula estrategia de contención al daño, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dio un manotazo en la mesa y puso a trabajar a toda la 4T.
Una llamada bastó para le jalaran las orejas al procurador de Medio Ambiente, Ángel Carrizales López, y a la secretaria de Medio Ambiente, Luz Mariela Zaleta Mendoza, quienes a partir del jueves 26 de marzo llegaron con personal para limpiar las playas de la zona conurbada Veracruz – Boca del Río.
Las únicas personas que estuvieron trabajando desde que se empezaron a visualizar rastros de hidrocarburo en las playas veracruzanas, fueron los elementos de la Secretaría de Marina, por propia instrucción del secretario Raymundo Pedro Morales Ángeles, quién incluso aprobó un proyecto para que pobladores trabajaran en la limpieza con su respectivo pago.
Reto transformador
El Parque Industrial Bruno Pagliai atraviesa una etapa crucial de renovación bajo la administración de Ana Laura del Ángel Olivares. En un escenario donde los rezagos históricos en infraestructura y servicios suelen ser el foco de la crítica, es necesario destacar la resiliencia y la capacidad técnica de una gestión que ha decidido enfrentar los problemas de fondo en lugar de buscar soluciones cosméticas.
Del Ángel Olivares ha mantenido una política de puertas abiertas con el sector empresarial, priorizando el diálogo honesto sobre las limitaciones financieras del fideicomiso y las acciones necesarias para optimizar cada peso recaudado. Lejos de la opacidad que algunos señalan, su administración se ha caracterizado por establecer un orden operativo en áreas críticas como el bacheo y la iluminación, atendiendo primero los puntos de mayor urgencia para no detener la actividad económica del parque.
Su permanencia al frente del fideicomiso no es fortuita, respondió a un profundo conocimiento de la operatividad del recinto y a la confianza que genera su perfil técnico ante las autoridades competentes. Se busca devolverle al Bruno Pagliai su estatus como joya industrial de Veracruz pero Ana Laura presentó su renuncia y seguramente se separará del cargo después de que se lleven a cabo algunas auditorías.

