Caos en el Conalep
Cuentan que en noviembre del año pasado funcionarios de la SEV hicieron cambios en los dos Conaleps que se ubican en el municipio de Veracruz. Las versiones que circulan al respecto es que sus decisiones obedecieron a filias y fobias así como a vendettas políticas sobre personajes que pertenecen a un grupo morenista distinto del que está en el poder.
El punto es que ya hay consecuencias de sus acciones, pues en el plantel número 51 hasta el momento no existe titular y los padres de familia ya levantaron la voz porque no hay quien firme documentos sobre todo de aquellos alumnos que buscan ingresar a la universidad.
Y es que es hasta irrisorio que en cuatro meses no hayan realizado un nombramiento y más bien parece que está dejando que el tema tome un efecto “bola de nieve”.
El eco perfecto
El Partido del Trabajo en Veracruz ha decidido que su mejor estrategia no es la propuesta propia, sino el eco perfecto. Las declaraciones de su coordinador estatal, Vicente Aguilar Aguilar, alineándose sin fisuras al llamado Plan «B» de la presidenta Claudia Sheinbaum, confirman que el PT ha renunciado a cualquier rastro de identidad crítica para convertirse en la escolta más fiel de la «austeridad republicana».
Bajo el argumento de «amenazas externas y adversarios internos», Aguilar Aguilar utiliza la vieja retórica de la unidad ante el asedio para justificar un respaldo total que no admite matices. Al aplaudir la reforma desde Veracruz, el partido parece más preocupado por asegurar su lugar en la mesa del presupuesto federal que por cuestionar si estos cambios realmente benefician la operatividad democrática local.
El compromiso «total y pleno» que presume Vicente Aguilar deja poco espacio para el debate. En un estado con tantas aristas políticas como Veracruz, se extraña un partido aliado que sea capaz de señalar errores o proponer mejoras, en lugar de limitarse a firmar cheques en blanco. El PT ha elegido ser el brazo ejecutor de la disciplina partidista, recordándonos que, en la política de coalición actual, la lealtad absoluta suele ser el precio de la supervivencia.
Insulto a la justicia
En Veracruz, la justicia no debe detenerse ante la puerta de los poderosos, especialmente cuando estos deciden «mudarse» convenientemente. La incomparecencia de Basilio Picazo, exalcalde de Coyutla y presunto autor intelectual del asesinato de la periodista María Elena Ferral, bajo la excusa de un cambio de domicilio, no es un contratiempo administrativo; es una burla sangrienta a la memoria de una mujer y al dolor de su familia.
Resulta inadmisible que un personaje con tal peso político, que incluso ha ganado amparos recientemente, sea «inalcanzable» para los notificadores de la Fiscalía. Como bien señala Fernanda Ferral, hija de la periodista, si hay un amparo de por medio, existe un expediente legal con datos de contacto. Mientras la Fiscalía «sigue buscando», el mensaje que se envía es letal: en el estado más peligroso para ejercer el periodismo, los verdugos de la verdad pueden esconderse a plena vista.
El caso de María Elena Ferral es una herida abierta que supura impunidad. Permitir que el principal señalado evada su primera cita con la justicia por un tecnicismo geográfico es validar la estrategia del desgaste. La justicia veracruzana no necesita mejores mapas, necesita voluntad política para dejar de ser el escondite de quienes creen que una mudanza basta para borrar un crimen.

