Crónica política

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Tomada de pelo

El que presumió en redes sociales un cargo en el PAN Veracruz, fue el exalcalde de Tlalixcoyan, Guty Lagunes, a quien le dieron una secretaría que bien podría ser de «asuntos sin importancia», no es premio de consolación, es una tomada de pelo a quien les dejó dos mandatos panistas en la zona.

Guty no tiene nada que hacer en el alicaído PAN de Veracruz, está navegando en mar de muertos. Su prioridad debe ser sacar a su esposa del problema que se le avecina con el Orfis y la ASF, donde presuntamente hay severos daños al erario público.

Guty quiere ser candidato otra vez a la diputación local, pero si antes no lo logró, con su esposa como alcaldesa, hoy tiene menos posibilidades de tener una curul.

 

Eligen mal sus cartas

Pasan los días y parece que los que siguen eligiendo mal sus cartas son los directivos del club de fútbol Racing Veracruz. No solo tienen un pésimo control de daños, sino que ahora buscan cambiar su narrativa y verse altruistas con la sociedad.

Los videos que han subido entregando tortas y aguas en los hospitales, o llevando balones y aplaudidores a las escuelas no han sido bien recibidos por la sociedad veracruzana, quienes lo siguen tachando de culpables de la muerte del chico de Celaya, tanto fue el ataque que eliminaron los comentarios en sus publicaciones.

Todo esto se pudo haber evitado si algún directivo hubiera salido la misma noche del sábado 21 de febrero a decir que cooperarían con las instancias judiciales para esclarecer los hechos, y también señalar que los porristas de Celaya agredieron de igual forma a sus fanáticos, pero como en todo el hubiera no existe.

 

La piedra en el zapato

La reciente resolución judicial que desestima las impugnaciones presentadas por un grupo de investigadores de la Universidad Veracruzana (UV) marca un punto de importante en la gestión de Martín Aguilar. Tras este fallo, el rector asegura su permanencia por cuatro años más al frente de la institución, cerrando un capítulo de incertidumbre legal que mantenía en vilo a la comunidad académica.

Sin embargo, más allá de la victoria en los tribunales, el análisis interno sugiere que el mayor reto de Aguilar no reside en sus detractores externos, sino en su círculo de asesores más cercano. Voces críticas dentro de la universidad señalan la gestión de Norma Trujillo como un punto de fricción constante que ha llevado a la rectoría a enfrentar situaciones evitables.

El veredicto le otorga al rector el tiempo necesario para consolidar su proyecto, pero también abre una ventana de oportunidad para una reestructuración interna. La pregunta en los pasillos de la UV es si Martín Aguilar aprovechará este nuevo periodo para refrescar su equipo de trabajo o si mantendrá la línea actual, a pesar de las controversias generadas por sus allegados.