Reputación institucional
En la política, la percepción suele ser más pesada que la realidad, y hoy quien lo vive en carne propia es Adolfo Toss Capistrán. Lo que parecía una ruta pavimentada hacia la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) se ha convertido en un camino de espinas. Toss no solo contaba con la experiencia, sino con el respaldo de mayor peso en la región: era la carta fuerte del secretario de Gobierno, Ricardo Ahued.
Sin embargo, el panorama cambió drásticamente. El escándalo que envuelve a su hermano Leopoldo Toss ha generado una onda expansiva que terminó por alcanzar sus aspiraciones. Aunque los señalamientos no recaen directamente sobre Adolfo, en el círculo cercano a Ahued la premisa es clara: la reputación institucional no se negocia.
Don Ricardo parece haber tomado una decisión pragmática. El costo político de sostener una candidatura salpicada por controversias familiares es demasiado alto. Así, la aspiración de Toss se desvanece antes de consolidarse, confirmando que, en la función pública, los pecados de los parientes suelen pagarse con el retiro de la confianza política. La convocatoria sigue su curso, pero la carta favorita ha quedado fuera del juego.
Imposición taquera
Movimiento Ciudadano (MC) en Xalapa acaba de dar un salto al pasado, traicionando el discurso de ética y renovación que presumió en campaña. La entrega de la constancia de la Regiduría Sexta a Consuelo Hernández no es un acto de justicia democrática, sino el resultado de una maniobra de nepotismo e imposición que ha fracturado la confianza de sus simpatizantes.
La renuncia forzada de Hilda Elvira Aguilar para abrirle paso a la esposa de Román Moreno, coordinador municipal y conocido como “El Taquero”, es un insulto a la militancia. No hubo voluntad, denuncian los propios simpatizantes, sino una presión directa para garantizar que el próximo Cabildo, encabezado por Daniela Griego, tenga un asiento reservado para los intereses familiares de la dirigencia local.
Este “agandalle” echa por tierra la bandera de la “nueva política”. ¿Dónde queda la meritocracia y el respeto a los cuadros que caminaron las calles si las posiciones se reparten entre cónyuges? El mensaje es devastador: en el MC de Xalapa, el compromiso con la ciudadanía termina donde empiezan los intereses del clan.
Si la dirigencia estatal y nacional no interviene ante este despojo político, el partido naranja en la capital se encamina a una parálisis por deslegitimación. Validar esta imposición es aceptar que MC es solo un membrete al servicio de una familia, alejándolo de ser la opción ciudadana que prometió ser.
Camino despejado
El camino hacia la transformación de Misantla ha quedado finalmente despejado. Con la reciente resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que desechó de plano las impugnaciones de Julián Ramos y los Romero Aquino, se pone punto final a meses de incertidumbre. La victoria de Gustavo Sánchez Ortiz no solo es oficial, es inapelable.
Este triunfo llega tras un escrutinio exhaustivo: desde la apertura de paquetes en el OPLE hasta la revisión del INE, donde se confirmó que el Partido del Trabajo (PT) respetó escrupulosamente los topes de gastos de campaña. La ratificación unánime del Tribunal local y ahora de la Sala Regional, valida un proyecto que se ganó en las calles y se defendió con la ley en la mano.
Es de reconocer el esfuerzo de quienes caminaron cada colonia, especialmente el apoyo incondicional de su esposa, Paty Patatuchi, pilar fundamental en esta travesía. Sin embargo, el dato más relevante para el futuro de Misantla es la conformación de un Cabildo integrado por mujeres. Esta composición no es solo un tema de cuotas, sino un reflejo genuino del sentir social que busca una gobernanza más sensible y equitativa.
Con la ley de su lado y la constancia de mayoría ratificada, Gustavo Sánchez Ortiz inicia una etapa donde la prioridad debe ser el bien común. Se acabó el tiempo de las disputas; es momento de que la política dé paso a los resultados para todas y todos los misantecos.

