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Xalapa

Contracrónica

*La Arrolladora Banda del Cuic

*La “sospechosa” derrota panista en Tantoyuca

*Un “espejismo” llamado Ricardo Ahued

En los primeros días de noviembre, el Congreso Local vivirá o sufrirá -hoy en día es imposible saberlo si será bueno o será un infierno- una transformación. Sus curules, direcciones, empleados de confianza, choferes y demás activos y pasivos serán renovados con militantes, cuadros y líderes de Morena quienes resultaron ganadores en el proceso electoral que culminó la noche del seis de junio.

Morena y aliados -PT y PVEM de muy poca ayuda, pero ahí están- sacaron 26 curules de 30 posibles. Ahora sí que como dice el meme: «participar en elecciones es obligación, ganar ya es avaricia». Y así lo hizo la llamada 4T. Barrió en los distritos locales, pero también en los federales. De pilón, más de la mitad de las alcaldías.

Para irse a San Lázaro, a legislar en una de las máximas tribunas del país, 17 de 20 candidatos de Morena sacaron el triunfo y ya preparan maletas, asesores, asistentes y chofer para mudarse en septiembre próximo a la llamada Ciudad de la Esperanza.

Es decir de 50 escaños jugados en las urnas, Morena -con ayuda de programas sociales, de despensas y de “Ya Sabes Quién” se quedó con 43 posiciones, eso sin contar con los seis/siete diputados plurinominales locales que habrá de tener y los tres o cuatro plurinominales que habrá de poner “la morena jarocha” en la tercera circunscripción; por lo que desde ahora y hasta el primer día de diciembre del 2024, a ésta legislatura local y a su representación federal bien se le podría bautizar y nombrar -yendo ad hoc con los gustos musicales de los actuales liderazgos morenistas- como “La Arrolladora Banda del Cuic”.

La “sospechosa” derrota panista en Tantoyuca

Quienes han conocido Tantoyuca -ubicado en el corazón de la huasteca veracruzana- sabrá que durante los últimos 25 años, la familia Guzmán Avilés se han ido “prestando” el Palacio Municipal entre hermanos, sobrinos y demás parentela, de pilón también han intercambiado curules locales, federales y una suplencia de senaduría, siempre con el aval y el pulgar arriba de su “gurú” Joaquín Guzmán, actual dirigente estatal del PAN.

El líder del blanquiazul en Veracruz es “dueño” de medio Tantoyuca: el comité municipal de Acción Nacional allá es un inmueble de su propiedad, dos de los tres hoteles que hay en ese pueblo son de la familia Guzmán, quienes además acumulan cabezas de ganado, taxis, transportes urbanos y foráneos, terrenos, inmuebles y un capital político y económico para “dar y repartir”.

Causa extrañeza, que en esta demarcación que debería ser una fortaleza de Acción Nacional, y que tendría que haber sido una elección de trámite para que la coalición “Va por México” barriera en las urnas en la alcaldía, diputación local y federal, hoy los resultados sean adversos y el panismo se haya debilitado a tal grado que ya perdió la diputación local a manos del desconocido, Francisco Román Solana; y qué peor aún, en la diputación federal haya un “empate técnico” -con ligera ventaja para el PAN-, donde la expriista, hoy morenista, María del Carmen Pinete haya puesto a temblar a los azules y siga dando la batalla.

Fenómeno electoral de la intromisión de Morena en terrenos del “chapito” Guzmán que también se repite en la alcaldía, la cual será impugnada y ahí sí los resultados serían catastróficos.

Uno no quisiera pensar mal, ni establecer sospechosismos, ni ser agorero del desastre, mucho menos elucubrar y fantasear sobre “pactos de caballeros” entre el panista, Joaquín Guzmán y el Secretario de Gobierno, el morenista, Eric Cisneros, pero habrá que recordar que en la política los “fondos son formas” y que en el pasado, desde el Palacio de Gobierno y desde el “institucional” Tribunal Electoral de Veracruz se le dio un “empujoncito” a Guzmán para vencer en la elección interna del PAN a José de Jesús Mancha Alarcón, hoy candidato perdedor en tercer lugar por la alcaldía de Tuxpan.

La idea no sería nada descabellada si tomamos en cuenta que con el exgobernador, Fidel Herrera tuvimos un “panismo y un perredismo de alta fidelidad” y con Javier Duarte hubo un “PRD rojo” y con el panista, Miguel Ángel Yunes hubo una “Eva Cadena” y una “July Sheridan”, morenistas quienes en el camino al púlpito legislativo descubrieron que eran de sangre azul. Razón por la que ahora no suena apocalíptico que Guzmán y Cisneros hayan hecho una “catafixia política” donde la dirigencia estatal panista judicializada costó dos curules en el norte de la entidad.

Un “espejismo” llamado Ricardo Ahued

Con la brecha abismal de más de 50 mil votos entre David Velasco y Ricardo Ahued -ambos contendientes a la alcaldía de la capital del estado- se podría hacer lo siguiente: Llenar el Estadio Luis “Pirata Fuente” en Veracruz, sobraría gente para colmar el “Beto Ávila” en Boca del Río y atascar de ciudadanos el Parque Deportivo “Colón” en Xalapa.

Esa misma frialdad numérica te permite discernir lo siguiente en el triunfo de Morena en Xalapa: Más de 31 mil ciudadanos xalapeños -un estadio Pirata Fuente lleno y tres mil personas afuera en el estacionamiento y en los puestos de cerveza- que decidieron votar por Ahued; decidieron en libertad de pensamiento, obra y omisión no darle su voto a Morena y mucho menos a su candidato a diputado federal urbano, Rafael Hernández Villalpando.

Además de los cincuenta mil que votaron por David Velasco para que fuera su alcalde y que se entiende -sin ser un estadista político- votaron por Américo Zúñiga, hubo -anótese bien- 16 mil votantes más -un Beto Ávila y un estadio Colón llenos y tres mil sobrantes paseando en el Paseo Los Lagos- que decidieron votar por Zúñiga, sin darle voto a Velasco.

Ese mismo fenómeno de “votar diferenciado” se repitió con Ana Miriam Ferráez -quien casi pierde con la desconocida y gris panista, Lilián Cerecedo-, Silvia Galindo y compañía. Lo cual significa, que más allá de las “campanas al vuelo” que lanzó la Cuarta Transformación es que el efecto Ahued -rentable política, mediática y socialmente hoy en su quinta campaña y en aras de visualizar una sexta- sacó la elección municipal con una brecha que ningún otro morenista podría haber logrado.

Hoy todo es felicidad, en Morena, en el Ayuntamiento de Xalapa, en Palacio de Gobierno y en Casa Veracruz, pero mañana, pasado mañana -si Morena la sigue regando en cualquier nivel-, la abrumadora victoria hoy en la Atenas Veracruzana podría ser solo un espejismo en medio del desierto.

@zavaleta_noe 

Las ideas y opiniones expresadas por el autor de ésta columna periodística, no reflejan necesariamente el punto de vista de Crónica de Xalapa ©️

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