Cargada priista por Héctor Yunes

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LUIS_VELAZQUEZ

  • En la comida anual en Casa Veracruz, Javier Duarte fue contundente: la encuesta definirá candidato a gobernador

  • Érick Lagos coordinará a los diputados federales en Veracruz; pero hasta ahí llegará. Por tanto, desde ahora queda fuera

  • Duarte tendió puentes: pendiente de Héctor Yunes en el hospital y fue al velorio del tío de Pepe Yunes en Perote

  • Yunes Landa, 10 puntos porcentuales arriba de Pepe Yunes. En medio, Yunes Linares con cinco puntos

  

Hacia finales del año 2014, el gobernador Javier Duarte había tomado la decisión política más importante del sexenio. Incluso, en la comida navideña efectuada en la Casa Veracruz se lo dijo a su primer círculo del poder, como dicen los clásicos, en corto… en petit comité.

Érick Lagos, dijo guiskazazo en la mano, será coordinador de la bancada priista de Veracruz en el Congreso de la Unión. Y, por tanto, se incluye como el líder parlamentario; pero, al mismo tiempo, queda excluido para la candidatura a gobernador.

Incluso, luego del baño con lejía a parte de su gabinete, el mismo Érick Lagos a un lado, Alberto Silva, Adolfo Motita, Gerardo Buganza y Jorge Carvallo quedaron petrificados.

Unos, los aspirantes a una curul federal, porque en automático se miraron y sintieron fuera del pastoreo legislativo alternando en las grandes ligas de la república. Y otros, porque creyeron que en palabras del jefe máximo existía un mensaje críptico, simbólico, polisémico para ellos, por ejemplo, que entre ellos, el grupo restante, estaba la candidatura.

Entonces, y luego de un silencio verbal, sólo se escuchaba el ruido de los hielitos nadando en el vaso jaibolero y la respiración agravada de unos y de todos mezclada y entremezclada, la mirada en acecho como pantera vigilando, calibrando, sopesando, Javier Duarte tomó el hilo de su reflexión: Por ahora, dijo palabras más, menos, nadie está seguro para la gubernatura. Pero hay una circunstancia: aquellos que ya creían candidatos a gobernador deben bajar los humos y dejar de creerse.

Por fortuna, todos estaban de pie, en la sobremesa luego del banquetazo anual. A lo lejos, el resto del gabinete legal y ampliado. Cada uno apostando a que de pronto ocurriera un milagro y fuera llamado a integrarse a aquel grupo elite entre la elite.

Tal cual, amplió Duarte su filosofía política: el candidato a gobernador será aquel que garantice el triunfo priista en las urnas.

Si alguno de entre los aspirantes, jóvenes todos, a excepción de Gerardo Buganza Salmerón, estuviera enfermo del corazón ahí pudo haber caído fulminado por un paro cardiaco.

Pero, afortunadamente, el whisky posee virtudes medicinales teologales y nada aconteció, más que, acaso, una mueca en alguno, la aorta por ahí inflamada, el corazón latiendo, las neuronas en cortocircuito, imaginando el peor de los mundos.

“El candidato a gobernador -se extendió el jefe máximo de la revolución priista convertida en gobierno próspero- será el que esté más posicionado, aunque sea de otro equipo priista”.

Todos, pues, quedaron a punto de convertirse en momias.

Unos aseguran que con todo y el besito que Adolfo Mota y Alberto Silva Ramos se habían asestado de sorpresa en aquella comida navideña, “El cisne” mudó en automático en un simple totol de rancho, desplumado, descolorido, descarrilado, sin ninguna esperanza.

Sabía, igual que sus homólogos fidelistas, Érick Lagos, Jorge Carvallo, Motita y Buga que en los últimos cuatro años ninguno despegó en la tendencia histórica de la encuesta para perfilarse como el puntero.

Luego de aquel baño de pureza y química, Javier Duarte pidió a Ramón Ferrari Pardiño le contara un chiste de aquellos que mataban de risa a Miguel Alemán Velasco.

Y el grupo se deshizo poco a poco, humo en el espacio, petardo, fuego artificial.

A partir de ahí, y como ocurrió el martes 10 de febrero en su visita al holding periodístico de José Pablo Robles Martínez, diario Imagen, el góber empezó a cacarear su filosofía política.

El candidato será el mejor posicionado.

Y punto.

 

JAVIER DUARTE HA TENDIDO PUENTES

 Carlos Marx solía ejemplificar la vida política con el topo.

Decía que el topo siempre andaba debajo de la tierra escarbando y de vez en vez asomaba a la superficie para oler los vientos.

Si eran favorables… emergía por completo, y si eran desfavorables, volvía a sumergirse para esperar el tiempo de las vacas gordas.

Así interpretaba la lectura de los hechos y circunstancias políticas.

Y, bueno, ninguno de los discípulos del góber fogoso y gozoso tuvo en cuenta el modelo del “topo” marxista, ni antes de la comida navideña de Duarte en el mes de diciembre de 2014 ni en las semanas siguientes.

Por ejemplo, un día después del atracón anual de la Alianza generacional, su líder fundador, el senador Héctor Yunes Landa, fue operado en un hospital privado de Boca del Río y durante unos días permaneció en convalecencia.

Pocos, excepcionales estuvieron enterados, por ejemplo, de que el góber estuvo pendiente del senador, con lo que de plano habría tendido un nuevo puente de comunicación, luego de la llamada ruptura del 8 de enero, 2015, cuando con el senador Pepe Yunes abandonaron el recinto del WTC en que el presidente Enrique Peña Nieto celebraría la promulgación agraria de Venustiano Carranza.

Pero además, la semana anterior falleció en Perote un tío del senador Pepe Yunes Zorrilla, de nombre Julián Yunes, hermano de su padre, don Pepe.

Y Javier Duarte asistió al velorio, donde de igual manera tendiera un puente con el senador, luego, incluso, de varios meses en que habían dejado de tomar cafecito y platicar.

 

CARGADA PRIISTA POR HÉCTOR YUNES

 Y es que, bueno, los hechos indican que Duarte ha leído ‘’el topo’’ Peñista de los destapes del CEN del PRI de los candidatos a gobernadores en Nuevo León, Michoacán, Guerrero, San Luis Potosí y Campeche, donde el nominado ha sido el priista puntero en la encuesta, capaz de garantizar el triunfo en las urnas.

Pero además, al momento han sido 3 senadores y un diputado federal y un secretario de Educación los elegidos.

Más todavía: según la tendencia histórica de la encuesta el senador Héctor Yunes se mantiene en el primer lugar con unos diez puntos arriba de Pepe Yunes.

Pero en medio de ambos está el panista Miguel Ángel Yunes Linares con unos cinco, seis puntos porcentuales debajo de Héctor.

Así, una parte de la elite priista creyó mirar en el nombramiento de la hectorizada Yolanda Gutiérrez Carlín como secretaria de Protección Civil, en tanto el senador se deslindó a tiempo escribiendo en las redes sociales:

‘’Soy muy claro: no tuve intervención en su nombramiento’’.

Además, fue contundente: ‘’Yolanda es mi amiga y por ella y Veracruz le deseo éxito en su encargo. No tengo ningún interés adicional’’.

Tal cual, la otra versión del ascenso de la exdirectora del SAS, Sistema de Agua y Saneamiento Metropolitano, a Protección Civil, es que la misma Gutiérrez Carlín lloró en el hombro de Javier Duarte solicitando una oportunidad política, luego de cuatro años en la banca.

‘’Haiga sido como haiga sido’’ según la filosofía política de Felipe Calderón, el caso es que en el inicio de la semana carnavalera, el senador Héctor Yunes estaría ya en ‘’los cuernos de la luna’’, mientras Pepe Yunes queda en la RENATA, Reserva Nacional del Talento, para la gubernatura de seis años en el año 2018, cuando exista candidato presidencial.

Nada fácil sería que la cargada priista por Yunes Landa empiece a tejerse desde ahora camino a la unidad tricolor, antes, mucho antes, de que César Camacho Quiroz, líder juvenil del PRI en el estado de México, cuando Héctor lo fuera del MNJR, planchara a todos…