Aztecas deslumbra en Corea; están entendiendo la dimensión y el alcance del imperio mexica

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Los niños y jóvenes coreanos se arremolinan en torno a Mictlantecuhtli, el dios del inframundo mexica, “¡más grande que un humano!”, exclaman. Es la pieza estelar de la exposición Aztecas, el pueblo que movió el Sol, la cual abrió sus puertas el 3 de mayo en el Museo Nacional de Corea y ya tiene fascinados a los habitantes de la capital de ese país que en un par de horas agotaron todas las entradas del mes. De aquí a agosto, se espera tener, al menos una afluencia de 100 mil personas.

Los pequeños escuchan atentos la explicación de sus guías y en sus rostros va dibujándose la sorpresa. La historia de esa civilización que floreció al otro lado del mundo, colapsada por los conquistadores españoles, los cautiva.

Ahí están un caballero águila, máscaras-cráneo, caracoles cortados y esgrafiados, cuchillos bifaciales, esculturas en barro de gran formato, un cofre de piedra para ofrenda (tepetlacalli), 173 objetos que les parecen “extraordinarios”, comenta una joven al describir en su cuenta de Twitter que el costo de entrada es de 5 mil wones (unos 80 pesos); “no creo que sea un desperdicio”, añade.

Sobre todo, coinciden quienes han tenido oportunidad de recorrer la muestra, se rompe con la imagen de “aztecas crueles y locos por los sacrificios humanos, tan consumida en los memes de Internet”.

En cambio, dice otro visitante, Aztecas “es una exhibición que nos hace entender que los sacrificios humanos tenían un sentido de misión para proteger el mundo, porque el Sol debía alimentarse de ellos, no para tener un gobierno brutal de terror. Así comienza el recorrido, con una cita del arqueólogo Alfonso Caso. No se pierdan el video de apertura que explica el mito del Quinto Sol”.

Otro asistente cuenta: “Había tanta gente (en la entrada) que pensé en regresar a casa, pero esperé: ¡amo a los aztecas! Es hora de estudiar más la historia y mitología mexica”.

El Museo Nacional de Corea recibe unos mil visitantes diarios, aforo que permite el recinto, todavía en atención a las restricciones sanitarias para evitar contagios por covid-19.

El título de la exposición se eligió, precisamente, para que “fuera muy en diálogo con las culturas asiáticas”, explicó a La Jornada el coordinador nacional de Museos y Exposiciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el arquitecto Juan Manuel Garibay López.

“Se está rebasando la expectativa que teníamos, la muestra está teniendo ya mucha resonancia y aceptación plena del público coreano, porque están entendiendo cuál fue la dimensión y el alcance del imperio mexica”, agregó el funcionario.

Afinidad entre ambas culturas

Detalló que a veces, “producto de herencias de percepción y de la lejanía, se da una especie de síntesis conceptual donde de pronto a los públicos les cuesta trabajo hacer el deslinde identitario en el crisol de culturas mesoamericanas. Por eso, ahora estamos hablándoles del área de influencia tributaria de los mexicas, de sus redes comerciales, de su diferencia con otras culturas y su especificidad.

“Para esta muestra, se agregó un núcleo introductorio de contextualización. Luego siguen otros seis, incluido uno dedicado a la biodiversidad y cómo representaron esta riqueza en distintas piezas; por supuesto, está presente la cosmogonía y la estructura del universo de los dioses. La escultura de Mic-tlantecuhtli muestra una parte de concepción cósmica, así como la riqueza plástica y visual del pueblo mexica.

“Con la asesoría de especialistas del INAH, como Leonardo López Luján, Eduardo Matos Moctezuma, Raúl Barreda y Patricia Ledezma, así como del museo Lindem de la ciudad de Stuttgard, Alemania, se conformó en el país asiático una curaduría que incluye recursos de animación, muy propios de la cultura visual de Corea, sobre todo entre los jóvenes.

“Es así como el público está descubriendo mucha afinidad, por ejemplo, respecto de los ciclos rituales que mantenía el imperio mexica para el equilibrio entre el día y la noche, porque también en ese país son muy importantes los ciclos del tiempo; incluso, el número 60 tiene una significación importante. Además, arquitectónicamente hay un punto de resonancia respecto de los templos y estructuras de los sitios rituales de Corea.”

En redes sociales, el público coreano poco a poco se convierte en experto y comparte sus impresiones e historia de “Tenots Titlan”, como pronuncian el nombre de la esplendorosa capital mexica: “Después de ser destruidos por España en 1521, los monumentos que quedaron sepultados comenzaron a ser excavados en 1978 y ahora miramos la arquitectura del Templo Mayor”, escribe un visitante.

Alguien más añade: “Es una civilización con una cosmovisión y una mitología única y compleja. Encontrado bajo tierra, a través de ‘Miktlantecutley’ podemos ver cómo los mexicas veían a la muerte, que les parece familiar, en lugar de temible”.

Una maestra que acompañó a sus pequeños de kínder reportó: “Con esta exposición tratamos de mirar a los aztecas desde una nueva perspectiva. Echamos un vistazo al desarrollo de su excelente sistema político, económico, artístico y de conocimiento que conectaba toda Mesoamérica con sus actividades activas de conquista y sistema público. Es increíble ver las reliquias. La mitad ellos (de los niños) se la pasaron riendo y aplaudiendo. Me sorprendió que la gente del siglo XIII tuviera una cultura tan sobresaliente”.

Al concluir Aztecas, el pueblo que movió el Sol en Corea, regresará por fin a México, luego de una extensa itinerancia por Alemania, Austria y Países Bajos.