Amelio Robles, el militar transgénero de la Revolución Mexicana

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El escritor Nacho Casas recupera su historia en la novela ‘Amelio’.

Una de las primeras personas reconocidas como transgénero en México fue un militar: Amelio Robles. Originario de Xochipala, Guerrero nació en 1889 como mujer y se le bautizó como Amelia. Se caracterizaba por ser una niña fuera de lo normal toda vez que desde joven aprendió a utilizar las armas y controlar caballos.

En 1912, cuando tenía 23 años se unió a las filas zapatistas. A raíz de su ingreso a la lucha armada comenzó a usar ropa de hombres y pidió ser llamado Amelio.

Apenas conoció su historia, el escritor Nacho Casas descubrió que el personaje merecía un libro. Investigó y acudió al Instituto Nacional de Estudios Históricos de Revoluciones de México (INEHRM) y al Congreso del Estado de Guerrero. Producto de su trabajo es la novela Amelio (Grijalbo).

El relato pone el acento en los conflictos internos del protagonista. El perfil trazado por el escritor lo muestra como un espléndido jinete, tenía un tino afilado, era un buen bebedor y tuvo no pocos amores. Aprendió a cuidar a su tropa, luchó y ganó batallas.

Tras la victoria de Venustiano Carranza en 1918 se convirtió en soldado del Ejército mexicano. Su cercanía y amistad con su jefe, el general Adrián Castrejón, le permitió ser reconocido como hombre de manera oficial. A lo largo de su vida tuvo relaciones con varias mujeres, entre ellas, Ángela Torres, con quien adoptó una hija, y Lupita Barrón.

Personaje complejo

“En línea hay muchas fotografías donde se le ve con sus trenzas, moños, pero también con sombrero y atuendo militar. Lo que hay entre cada una de esas imágenes es justo lo que me interesaba contar. Como novelista me interesa subsanar esos espacios e iluminarlos.   Amelio ni siquiera tuvo la certeza de que era un personaje transgénero”.

Amelio Robles falleció en 1984. Diez años antes Secretaría de la Defensa Nacional lo condecoró como Veterano de la Revolución Mexicana y no como veterana.  “Vivió 95 años, fue longevo”, apunta Casas.

A partir de las batallas internas del individuo y de los conflictos revolucionarios, el escritor tejió la trama. La novela está dividida en tres fragmentos: la infancia; la Revolución, donde recupera su ingreso a las huestes maderistas, zapatistas, carrancistas y obregonistas; y la vejez.

Si bien durante muchos años se le conoció como La Coronela, lo cierto es que amenazaba pistola en mano a quienes no se referían a él como el coronel Amelio Robles. “Hay varios casos de soldaderas que fueron revolucionarias notables, vistieron pantalones, usaron armas y dirigieron tropas, pero que al final regresaron a las enaguas y a sus casos. Amelio hizo lo contrario, se afirmó en su deseo, es un personaje con muchas aristas. No se las vio nada fácil y llevó una vida dura, pero supo saltar obstáculo tras obstáculo”, concluye Casas.

Tomada De Aristegui