Alain Sarde, ‘rey’ del Festival de Cannes, acusado de violador y agresor sexual

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Nueve mujeres han publicado, en el semanario ‘Elle’ y otros medios, un documento implacable contra Sarde

 

Como previsto, el campo de minas del Festival de Cannes se inaugura con una primera explosión incendiaria: Alain Sarde, uno de los ‘reyes históricos’ del festival, productor de Jean-Luc Godard, David Lynch y Roman Polanski, entre muchos otros, es acusado con pelos y señales, muy sucias, de violación, agresiones sexuales, proxenetismo y complicidad prostibularia.

Nueve mujeres han publicado, en el semanario ‘Elle’ y otros medios, un documento implacable contra Sarde, que no responde con ningún detalle, prefiriendo considerarse «víctima de agresiones verbales infundadas».

Sarde de uno de los grandes productores del cine francés de las últimas décadas. La Cinemateca Nacional lo consagró una gran retrospectiva, para rendir homenaje a muchas de sus más de doscientas películas. El Festival de Cannes celebró, en su día, más de medio centenar de sus producciones. Hoy retirado, es acusado por nueve mujeres de un rosario de violencias, agresiones, violaciones y proxenetismo agravado.

La actriz Annelise Hesme cuenta de este modo su encuentro con el productor: «Me citó en un casa. Me recibió cubierto con un albornoz y una copa de champagne, diciéndome… ‘¿Sabes?, organizo cenas con actores, realizadores, distribuidores… Les gusta estar acompañados de chicas guapas. Todo eso se paga, claro. Y, luego, si te portas bien, puedes ganar no solo dinero’… Ante mi rechazo me gritó: ‘¡Qué te crees, las putas se conforman con menos!’.

Champagne y chocolates

Elsa (nombre falso, para evitar «represalias») declara lo siguiente: «Me citó en su casa. Me recibió con champagne y chocolates, invitándome a descubrir las habitaciones. Al llegar a un rincón, me asaltó, intentó violarme, me metía su boca por todas partes. Intenté liberarme». Emmanuelle (nombre falso también) cuenta una historia semejante, y agrega: «Cuando le conté la historia a mi agente, me dijo que no le diera importancia, que el mundo del cine era así. Si te empeñas en hablar de todo eso no harás carrera, vamos».

Laurence Côte, que fue premiada con un Cesar a la mejor actriz, también sufrió el acoso de Sarde y comenta: «Nosotras, las chicas, las actrices, éramos carne fresca. Los productores tenían sobre nosotras un poder de vida y muerte. Escogían a una chica y podían lanzarla. En mi caso, todo comenzó con su secretaria enviándome flores. Siguió la invitación a descubrir su casa. Cuando le dije que tenía un compañero con el que me entendía bien se cabreó mucho y tuve que huir».

Lucie (igualmente, nombre falso), subraya otra faceta del comportamiento del gran productor ‘rey’ de Cannes: «Con frecuencia, Sarde, como otros productores, se servía de la complicidad de nuestros agentes. Mi agente me llamó encantada para decirme que me había conseguido una cita, aconsejándome que me pusiese ‘guapa’ y llevara tacones y falta corta… Sarde me recibió hablando de literatura, me preguntó si me gustaría interpretar el papel de Madame Bovary… Rápidamente se instaló en un sofá, se tiró encima de mí, abrió su bragueta y rompió mi camisa para chuparme los pechos… Conseguí liberarme y huir… Al día siguiente, mi agente me llamó, cabreado, diciéndome saber que la cosa se había pasado mal. Con los años me pregunto si mi agente no fue cómplice».

Ya fue juzgado

Ninguna de las nueve mujeres que denuncian, hoy, el comportamiento agresor de Alain Sarde se atrevió a presentar una denuncia policial: todas temían las represalias. Hace años, el productor ya fue juzgado por proxenetismo de lujo y evitó una condena: hombres de negocios, políticos, directores de cine se apresuraron a salir en su defensa. Era la palabra de los grandes del cine contra chicas sin mucha fortuna.

Sarde también fue acusado y condenado por violación y agresiones sexuales. Incluso cumplió condena de prisión. Pero Cannes y la gran industria fueron indulgentes. Andando el tiempo, la nueva campaña del #MeToo francés y el #MeeToo garçons relanza el caso, que tiene mucho de emblemático. La dirección administrativa y artística del Festival de Cannes finge no escuchar las denuncias y los gritos de socorro de las víctimas.

 

*ABC